Hacia unas AAPP más sostenibles

Tanto para uso interno como en sus servicios a los ciudadanos, las administraciones públicas en España también pueden hacer uso de las nuevas tecnologías para ser AAPP más sostenibles.
La sostenibilidad se ha convertido en un eje estructurante de la acción pública, y ya no se limita a reducir consumos energéticos o emisiones, sino que afecta a la forma en que las administraciones planifican, gestionan y rinden cuentas sobre los servicios que prestan a la ciudadanía.
El despliegue de nuevas tecnologías en ámbitos como las ciudades inteligentes, la gestión del agua o la movilidad está reconfigurando ese esfuerzo, y empresas como Libelium se han situado en la intersección entre la Agenda 2030, la digitalización y la gobernanza del dato en el sector público.
La Agenda 2030 de Naciones Unidas, con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 metas, se presenta como un marco común que vincula la acción internacional con las políticas nacionales y locales, y que reconoce a las ciudades y a sus gobiernos como actores primordiales para su implementación efectiva. En España, la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030 y las guías específicas para la localización de los ODS en el ámbito municipal subrayan que sin los gobiernos locales será imposible aterrizar estos objetivos en el territorio, e insisten en la necesidad de integrar la sostenibilidad en la planificación urbana, la contratación pública o la gestión de los recursos.
Esta lectura obliga a las administraciones a pensar la sostenibilidad en términos ambientales, pero también sociales, económicos e institucionales, desde la calidad del aire hasta la cohesión territorial, pasando por la eficiencia en el uso de fondos públicos o la transparencia en la gestión de datos.
En ese contexto, Libelium ha construido una propuesta de valor que sitúa el dato en el centro de la relación entre tecnología y sostenibilidad en las administraciones. Andrea Gómez, Smart Cities Sales Leader de la compañía, asegura que “nuestra propuesta de valor en sostenibilidad para las administraciones públicas se fundamenta en la creación de una infraestructura de datos honesta, abierta y, sobre todo, accionable”. Frente a soluciones cerradas que funcionan como cajas negras, añade, su apuesta pasa por la soberanía tecnológica del municipio, “lo que significa que el dato pertenece a la ciudad y que nuestra tecnología es interoperable por diseño, permitiendo que la inversión pública no sea un problema más a resolver en el futuro, sino la base de las innovaciones de la próxima década”.
AAPP más sostenibles: también es soberanía
La noción de soberanía tecnológica enlaza con debates europeos sobre la necesidad de mantener bajo control local o regional las tecnologías críticas, los espacios de datos y las infraestructuras de inteligencia artificial, tanto por motivos de seguridad como de autonomía estratégica.
En el ámbito urbano, esto se traduce en preguntas muy concretas sobre quién controla los datos de calidad del aire, movilidad o consumo de agua, cómo se almacenan, qué estándares se utilizan y de qué forma se comparten con otros actores públicos y privados. Libelium sostiene que el éxito de los proyectos con administraciones reside en que los datos se conviertan en una herramienta real de decisión política, en lo que internamente denominan datocracia, y en que las inversiones en plataformas o sensores estén guiadas por criterios de interoperabilidad, estándares abiertos y valor a largo plazo.

Uno de los ejemplos más citados por la compañía es el caso de Cartagena, donde se ha avanzado desde la monitorización ambiental hacia la gestión basada en modelos en la implementación de una Zona de Bajas Emisiones.
Según relata Andrea Gómez, la colaboración comenzó con la instalación de sensórica para medir en continuo la calidad del aire y el ruido, generando durante varios años un histórico de datos sobre la situación ambiental de la ciudad. Cuando Cartagena, como otros municipios de más de 50.000 habitantes en España, se vio obligada a implementar una Zona de Bajas Emisiones, la ciudad optó por apoyarse en la herramienta envair360, integrada en su plataforma de ciudad inteligente, para diseñar la medida a partir de evidencias acumuladas.
envair360 toma los datos procedentes de sensores de Libelium y de otros dispositivos ya desplegados en la ciudad y los utiliza para alimentar un algoritmo al que se aplican distintos modelados que incorporan variables como el clima, la velocidad y dirección del viento o la propia calidad del aire, con el objetivo de anticipar escenarios y ajustar el diseño de la ZBE. A partir de este enfoque, Libelium afirma que Cartagena cuenta con una zona de bajas emisiones datocratizada, es decir, configurada a partir de datos y preparada para convertirse en base de soluciones futuras, como la construcción de gemelos digitales urbanos o el denominado citiverso.
Tierra, aire y agua
Si el aire y la movilidad constituyen un frente clave de la sostenibilidad urbana, la gestión del agua es también un ámbito especialmente sensible para unas AAPP más sostenibles en un país sometido a episodios recurrentes de sequía.
De hecho, En los últimos años, el agua se ha consolidado como uno de los campos donde mejor se observa la convergencia entre sostenibilidad, Agenda 2030 y transformación digital de las administraciones. Hay distintos territorios están utilizando la tecnología para mejorar la gestión de un recurso cada vez más escaso y sometido a regulaciones más estrictas, apoyadas en fondos europeos y en programas específicos como el PERTE de digitalización del ciclo del agua. Un ejemplo es Cataluña, donde el Departamento de Presidencia aprobaba ya en 2024 una orden que fija las bases de las subvenciones dirigidas a administraciones locales de entre 5.000 y 20.000 habitantes para digitalizar el ciclo urbano del agua en el marco del Componente 5 del Plan de Recuperación dedicado a la preservación del espacio litoral y los recursos hídricos. Estas ayudas están orientadas a monitorizar de manera más eficiente la red, mejorar la gestión del dominio público hidráulico y reforzar el seguimiento de datos y la digitalización de archivos, con el objetivo de optimizar el conocimiento y el uso de los recursos hídricos mediante herramientas e infraestructuras renovadas.
Mientras, En Molledo, en Cantabria, el Gobierno autonómico también presentaba en 2023 una solución tecnológica para la gestión responsable del consumo de agua potable que se basa en la digitalización y el control a distancia de las infraestructuras municipales, con el propósito de garantizar la calidad del servicio, reducir costes operativos y optimizar los recursos disponibles. La herramienta se apoya en sensores IoT instalados en los depósitos, que envían datos a través de redes NB IoT y LoRaWAN, diseñadas para zonas rurales, así como de redes móviles 4G y 5G, centralizando toda la información en una plataforma en la nube accesible desde ordenador o dispositivo móvil y dotada de capacidades de análisis predictivo para anticipar problemas y facilitar el mantenimiento preventivo. Este tipo de proyectos ilustra cómo el uso combinado de sensores, comunicaciones de bajo consumo y plataformas de datos permite a las administraciones locales avanzar en objetivos de sostenibilidad hídrica y resiliencia, en línea con las prioridades recogidas en el PERTE de digitalización del ciclo del agua y con los ODS relacionados con el agua, las infraestructuras y las ciudades sostenibles.

En el objetivo de lograr unas AAPP más sostenibles en Cullera, Libelium ha trabajado en una solución de riego inteligente para parques y jardines que explota datos en tiempo real para ajustar el consumo de agua a las necesidades reales del terreno. El sistema se apoya en nodos IoT de la compañía para ejecutar órdenes de riego precisas basadas en un algoritmo de recomendación desarrollado por Aquatech Smart Green, que procesa variables como la evapotranspiración y las condiciones meteorológicas.
De acuerdo con los resultados reportados por el municipio y recogidos por Libelium, esta solución ha permitido ahorrar al menos un 30 por ciento de agua y reducir en un 70 por ciento el tiempo que los gestores dedicaban a tareas de seguimiento y mantenimiento.
Estos casos muestran cómo el uso de sensórica, plataformas de datos y algoritmos de apoyo a la decisión permite conectar la Agenda 2030 con la gestión diaria de servicios municipales como la movilidad, los espacios verdes o el uso del agua.
Guías elaboradas por organismos como el Centro Nacional de Educación Ambiental explican que la adaptación de los ODS al contexto local requiere definir indicadores específicos para cada municipio y dotarse de herramientas que permitan medir su evolución en ámbitos como el consumo de recursos, las emisiones o la calidad de vida. iris360, la plataforma de gestión de datos y dispositivos de Libelium, se presenta precisamente como un espacio diseñado para simplificar la tarea de definir, medir y reportar indicadores vinculados a los ODS en una única interfaz, y la propia compañía subraya que la plataforma permite optimizar la gestión de recursos como agua, energía y residuos, contribuyendo a desarrollar ciudades más resilientes.
Según la documentación corporativa, iris360 integra capacidades como la gestión de dispositivos IoT, la normalización de datos, la aplicación de inteligencia artificial, la creación de gemelos digitales y la generación de cuadros de mando, y está impulsada por FIWARE y alineada con estándares europeos para plataformas urbanas. Libelium afirma que iris360 es fruto de dieciocho años de experiencia en proyectos de IoT y que se encuentra ya en proceso de implementación en ciudades como Málaga, Granada, Las Rozas, Cartagena o Valencia, con el propósito de acelerar y optimizar tecnologías orientadas a mejorar la sostenibilidad.
Para Andrea Gómez, este tipo de plataformas solo cumple su promesa si se diseña desde una lógica de red entre administraciones. “Para escalar un proyecto, lo primero es dejar de tratar a los ayuntamientos como laboratorios aislados y empezar a verlos como nodos de una infraestructura crítica común”, explica. A su juicio, “debemos empezar a diseñar estos pilotos con una gobernanza de datos compartida y estándares que permitan que lo que funciona en Helsinki sirva en Cartagena, y lo que funciona en Cartagena funcione en Nápoles”, y cita estos ejemplos como pilotos que hoy se han convertido en soluciones reales para el diseño de zonas de bajas emisiones o para combatir islas de calor, aunque sin aportar en el cuestionario datos concretos de impacto replicables.
La idea de que los pilotos deben incorporar desde el minuto uno un plan de desarrollo y de gobernanza, y que el escalado requiere premiar la interoperabilidad y mantener bajo control europeo los datos y la tecnología crítica, coincide con las recomendaciones recogidas en documentos europeos sobre ciudades inteligentes y espacios de datos urbanos.
Cómo se inserta
Lograr unas AAPP más sostenibles no depende solo de sensores y plataformas, sino también de la forma en que estas se insertan en una estructura institucional compleja.
Libelium cita como uno de sus proyectos más exigentes el despliegue de 300 dispositivos de aparcamiento para la Diputación de Cádiz, donde el cliente formal era la propia diputación, pero la implementación obligaba a coordinar requisitos y necesidades con cada municipio afectado, desde las condiciones físicas del entorno hasta las preferencias de gestión. Andrea Gómez señala que la gestión de usuarios en iris360 fue otro de los retos, no tanto por razones técnicas como por la cantidad de usuarios y perfiles de permisos que debían definirse, un desafío habitual cuando se proporciona una herramienta común a organizaciones con estructuras administrativas heterogéneas.
En entornos portuarios, añade, la dificultad adopta otra forma, puesto que se trata de medios hostiles para los dispositivos, que pueden ver acortada su vida útil y exigen considerar la durabilidad como parte de la sostenibilidad de los proyectos de IoT.
La expansión del trabajo con administraciones públicas fuera de España introduce nuevas variables, especialmente relacionadas con los marcos regulatorios y las culturas organizativas. Actualmente, Libelium está ampliando su presencia en Portugal e Italia en el segmento de administración pública, y Andrea Gómez admite que “el reto es dar con el partner adecuado que sepa moverse por las AAPP locales como lo hacemos nosotros en la española”.
Este proceso de internacionalización se desarrolla en paralelo a un contexto en el que muchas ciudades buscan cumplir simultáneamente objetivos relacionados con el Pacto Verde Europeo, la misión de la Unión Europea para ciudades climáticamente neutras y la Agenda 2030, lo que refuerza la demanda de herramientas de gestión basadas en datos.
Más allá de los casos concretos, Libelium ha iniciado una transformación interna que desplaza el foco desde el hardware hacia una oferta más intensiva en software y servicios de datos. “Estamos transformando nuestro modelo de negocio, pasando de ser una empresa proveedora de hardware (dispositivos y sensores) a centrarnos en una plataforma de software”, explica Andrea Gómez, aludiendo a una evolución que pretende responder a la necesidad de soluciones transversales para proyectos basados en datos.
La plataforma, añade, permite la gestión de dispositivos, la integración de datos, la aplicación de inteligencia artificial y la creación de gemelos digitales, con el objetivo de ofrecer una solución que cubra toda la cadena de valor del dato y contribuya a resolver desafíos medioambientales que afrontan tanto empresas como ciudades. Esta estrategia es coherente con la tendencia general en el sector de las ciudades inteligentes, donde la atención se desplaza del dispositivo aislado hacia infraestructuras de datos integradas y espacios de decisión compartidos.
El uso de la IA Generativa
Uno de los elementos distintivos en la estrategia reciente de la compañía es la integración de capacidades de inteligencia artificial generativa en sus plataformas, apoyándose en infraestructuras públicas de IA.
En el Mobile World Congress 2026, en Barcelona, Libelium ha presentado una funcionalidad que incorpora un chatbot de lenguaje natural en iris360, diseñado específicamente con la administración pública en mente y construido sobre la infraestructura nacional ALIA. ALIA se define, en la documentación oficial, como una infraestructura pública pionera en Europa que pone a disposición de la sociedad modelos de lenguaje abiertos y transparentes, en castellano y lenguas cooficiales, junto con conjuntos de datos y metodologías, con el objetivo de impulsar el uso de estas lenguas en el desarrollo y despliegue de la IA.

La integración de ALIA en iris360 persigue dos objetivos, según Andrea Gómez. “La idea con este chatbot, que corre sobre la infraestructura nacional ALIA, es ayudar a los gestores municipales a ‘hablar’ con su ciudad”, explica, describiendo cómo un técnico de urbanismo podría preguntar en lenguaje natural qué zonas tendrán peor calidad del aire en un momento concreto o cómo afectaría el cierre de una calle al tráfico de una zona escolar, y recibir respuestas inmediatas basadas en datos reales y fuentes oficiales, con referencia explícita a la procedencia de la información.
Por otro lado, señala, “hemos integrado ALIA para, por un lado, aportar una capa de soberanía del dato a los municipios (mientras que otras IAs envían la información a servidores externos, la solución de Libelium es self hosted, lo que significa que el ayuntamiento es el único dueño y guardián de la privacidad de sus vecinos) y por otro, aprovechar la infraestructura española para ofrecer el chatbot en las lenguas oficiales del Estado”. La posibilidad de interactuar con la plataforma en la lengua utilizada a diario en la administración añade una dimensión de accesibilidad que se conecta con la vertiente social y cultural de la sostenibilidad en el sector público.
Más allá de los aspectos técnicos, la experiencia de Libelium revela que las barreras más determinantes en el trabajo con administraciones públicas no siempre son de naturaleza tecnológica. “Probablemente, el desafío más determinante sea dar con la persona adecuada dentro de la administración”, afirma Andrea Gómez.
Esa figura, explica, es “más que un técnico o un decisor, es un agente de cambio que está abierto a la innovación y a nuevas soluciones, que tiene la capacidad de influencia o decisión y que, lo más importante, tiene un proyecto o necesidad ya en marcha o en mente”, de modo que la propuesta tecnológica pueda convertirse en respuesta a un problema real y no en una oferta genérica. Los desafíos técnicos de integración con sistemas preexistentes, cumplimiento normativo o escalabilidad se consideran inherentes a cualquier proyecto, y se asume que acaban resolviéndose con trabajo técnico, mientras que la ausencia de ese liderazgo interno puede bloquear iniciativas prometedoras.
La literatura sobre la localización de la Agenda 2030 en el ámbito local coincide en subrayar la importancia de estos liderazgos y de la coordinación multinivel para impulsar cambios que atraviesan áreas municipales tan diversas como urbanismo, servicios sociales, hacienda o medio ambiente.
Informes dirigidos a entidades locales apuntan que la incorporación de los ODS exige reorientar políticas, establecer nuevos planes de actuación y, en ocasiones, crear estructuras específicas de coordinación, algo que requiere voluntad política, recursos y capacidades técnicas. En este sentido, la sostenibilidad institucional de las administraciones pasa por construir capacidades internas para gestionar datos, interpretar indicadores y utilizar herramientas como iris360 no solo como repositorios de información, sino como soportes para la deliberación y la decisión.
En la visión que Libelium traslada a los responsables públicos, una pieza clave para acelerar la adopción de soluciones tecnológicas sostenibles es la apuesta explícita por los estándares abiertos. “Si tuviera que pedir una sola cosa a los responsables públicos para acelerar esta transición, sería que apuesten decididamente por los estándares abiertos. No hay nada más costoso para un ciudadano que una tecnología que no puede hablar con otras”, afirma Andrea Gómez.
Esta posición se alinea con la recomendación de plataformas como FIWARE, que defienden que las ciudades adopten modelos de datos comunes y APIs estandarizadas para evitar dependencias excesivas de proveedores y favorecer la reutilización de soluciones en diferentes contextos. La conectividad entre sistemas, insistida tanto en la documentación técnica como en las políticas públicas, se presenta así como una condición para que la sostenibilidad económica, ambiental y social de la digitalización en las AAPP sea viable a medio y largo plazo.















































