Un control de movilidad con mucha más visualización

El Centro de Control de Movilidad de Gran Canaria se ha convertido en uno de los proyectos más recientes de modernización de infraestructuras de transporte público en el ámbito insular, con un foco explícito en la visualización avanzada de datos, la ergonomía de los puestos de operación y la operación continua en un entorno de misión crítica.
Concebido para Transporte de Gran Canaria (TGC) y desarrollado por LG Electronics España junto a GESAB, el proyecto busca dotar a la administración de una capacidad de supervisión centralizada que antes no existía, apoyándose en tecnologías de visualización MicroLED, gestión de señales en tiempo real y consolas específicas para salas de control.
Un poco de historia
El origen del Centro de Control se remonta a los años 2016 y 2017, cuando el Cabildo y Transporte de Gran Canaria se plantean la necesidad de evolucionar el modelo de movilidad y disponer de una infraestructura que permitiera gestionar y operar de forma integrada el transporte público regular de la isla. Desde TGC se define entonces un doble objetivo, en palabras del propio organismo, impulsar “un sistema de gestión y un sistema de control” que no se limita a la sala física, sino que integra los sistemas que la alimentan y que representan el conjunto de datos operativos, de planificación y de servicio al viajero. Se trata de una actividad nueva para la institución, que nace con la intención de monitorizar la prestación del servicio público y de introducir mejoras en el modelo de transporte a partir de una observación continua de la operación.
En la práctica, el centro debía dar respuesta a varias carencias operativas que se hacían visibles conforme aumentaba la complejidad del sistema de transporte. Entre ellas se encontraba la ausencia de una visualización centralizada de la información relevante, que obligaba a trabajar en un esquema más próximo a la actividad de escritorio, con menos capacidad de coordinación en tiempo real y con mayores dificultades para compartir contexto entre operadores y responsables. Como señala Transporte de Gran Canaria, la implantación del nuevo centro ha supuesto “pasar de realizar una actividad de escritorio a realizarlo en un entorno de gestión compartida con medios y recurso de gran visualización”, lo que describe un cambio de modelo operativo en el que el videowall y la gestión unificada de señales se convierten en ejes del trabajo diario.
Ese salto de un entorno fragmentado a uno compartido y centralizado tiene consecuencias directas en la toma de decisiones, la coordinación entre equipos y la capacidad de reaccionar ante incidencias. En un sistema de transporte público que debe funcionar todos los días y a todas horas, con flotas que se mueven en distintos corredores y condiciones variables de demanda, disponer de una visión conjunta del estado de la red, de la telemetría de los vehículos, de las cámaras y de los paneles de servicio se plantea como un requisito para ofrecer un nivel de servicio estable. De ahí que la administración insular optase por un diseño de centro de control con trece puestos de operación previstos, aproximadamente ocho de ellos en uso en la actualidad, con margen para acompañar el crecimiento de la operación sin tener que rediseñar la infraestructura en pocos años.
Una nueva visualización
En el núcleo de este nuevo Centro de Control se sitúa un videowall MicroLED de LG que actúa como elemento principal de visualización para la supervisión del sistema de transporte. La solución se caracteriza por un pixel pitch de 0,9 milímetros y una resolución total de 9.600 por 2.160 píxeles, un nivel de detalle que se ha considerado especialmente adecuado para entornos donde se gestionan múltiples señales simultáneas como mapas, cámaras, telemetría, paneles de servicio e información al viajero y donde la lectura de datos de alta densidad debe ser inmediata y precisa desde distintos puntos de la sala. Así lo subrayan desde Transporte de Gran Canaria al recordar que “la resolución aportada en la gestión de recursos plasmados en un entorno gráfico necesita de una definición precisa que nos proporciona esa distancia de pixel”, poniendo el acento en la repercusión que ese nivel de detalle tiene sobre el trabajo diario en la sala.
La elección de un pixel pitch de 0,9 milímetros no responde solo a una cuestión de calidad de imagen, sino también a la necesidad de garantizar lectura clara de información de alta densidad desde diferentes posiciones y distancias dentro de la sala. Según explican los responsables de LG, la prioridad era asegurar que mapas, telemetría, cámaras y paneles de servicio pudieran interpretarse sin esfuerzo visual en un videowall de gran formato, algo que solo permite un pixel pitch tan reducido en este tipo de solución. Esa combinación de alta resolución, uniformidad y estabilidad visual se considera clave en un entorno de misión crítica, donde la operación es continua durante 24 horas al día, siete días a la semana, y donde la fatiga visual acumulada podría afectar tanto a la comodidad como a la capacidad de análisis de los operadores.
Sobre esa orientación hacia el uso intensivo incide también LG al valorar el proyecto, especialmente desde la perspectiva de la tecnología B2B de visualización profesional. “Este proyecto es un ejemplo muy claro de cómo la innovación en soluciones B2B de LG puede ayudar a modernizar entornos de operación crítica. La calidad de imagen y el nivel de detalle que aporta MicroLED permiten trabajar con información compleja con total claridad, algo clave cuando se exige máxima precisión y fiabilidad 24/7. Además, la colaboración con GESAB ha sido especialmente fluida: su experiencia en entornos críticos ha facilitado una integración alineada con las necesidades reales del centro y orientada a mejorar la eficiencia operativa”, afirma Ivan González, Information Display Sales Head en LG Electronics España. La declaración sintetiza el enfoque del fabricante, que combina la dimensión tecnológica con la integración en procesos de trabajo específicos de una sala de control.
Además del videowall de alta resolución, el proyecto incluye una pantalla LED de alto brillo ubicada en el hall de entrada, orientada a un uso distinto pero complementario. Esta pantalla, con un brillo de 1.200 nits, está pensada para entornos con alta iluminación ambiental y se ha instalado con el objetivo de garantizar que los mensajes de comunicación visual sean visibles, con impacto y claridad, incluso en condiciones de luz intensa. De esta manera, la solución global combina una respuesta adaptada al entorno crítico de operación de la sala (MicroLED de ultra alta resolución) con otra específicamente diseñada para un espacio de tránsito con altas exigencias lumínicas, reforzando la coherencia de la propuesta en todo el edificio.
Arquitectura de señalización
El diseño de la solución, no obstante, va más allá de la propia tecnología de visualización e incorpora una arquitectura de señalización que busca garantizar baja latencia, alta calidad de señal y escalabilidad. La gestión del videowall se realiza mediante la plataforma DataWall, que permite administrar de forma dinámica múltiples fuentes manteniendo la calidad de señal y la estabilidad en la visualización, lo que resulta fundamental cuando se manejan mapas, flujos de vídeo y paneles de información en paralelo. En paralelo, la operativa diaria de las distintas líneas de autobús se centraliza a través de DeskWall, una solución que contribuye a evitar cruces de información y a asegurar que cada operador accede únicamente a las fuentes relevantes para su función, organizando la información por rol y facilitando un control estructurado.
La arquitectura se ha diseñado con margen para crecer en número de señales y operadores sin afectar al rendimiento ni exigir cambios estructurales en el sistema. Desde la fase de diseño se contemplaron trece puestos operativos aunque no todos se ocupan todavía, de forma que la plataforma de control y el sistema de visualización estén preparados para incorporar nuevos operadores y fuentes de forma progresiva. Esta planificación se alinea con una de las recomendaciones que LG y GESAB extraen del proyecto y trasladan a otras administraciones que estudian modernizar sus centros de control, donde señalan la importancia de diseñar con margen de crecimiento, tanto en el número de puestos como en el volumen de información gestionada, y de definir desde el inicio requisitos claros de visualización en términos de resolución, uniformidad y uso continuo.
El despliegue de la tecnología se acompaña, además, de un trabajo específico en ergonomía y diseño de los puestos, un aspecto que suele adquirir más relevancia en entornos donde los operadores mantienen turnos prolongados frente a grandes volúmenes de información. En el Centro de Control de Movilidad de Gran Canaria se han instalado trece consolas Advantis New Generation de un solo puesto, concebidas para entornos de misión crítica, con tableros superiores de gran tamaño que facilitan una colocación adecuada de los dos monitores de trabajo que utiliza cada operador. Estas consolas integran un sistema sit and stand que permite alternar el trabajo sentado y de pie, algo que se considera determinante para reducir la fatiga física y mantener niveles de concentración estables cuando la jornada implica un alto grado de atención continuada.
Aspectos ergonómicos
El énfasis en la ergonomía se ve reflejado en las recomendaciones que los responsables del proyecto formulan para otras administraciones públicas que quieran abordar iniciativas similares.
Desde la experiencia acumulada en centros de control del sector público, LG y GESAB subrayan que la tecnología y la ergonomía deben integrarse como un conjunto, puesto que ambos elementos influyen de forma directa en la eficiencia operativa y en la calidad de las decisiones que se toman en la sala. Junto a ese enfoque conjunto, destacan la conveniencia de contar con socios especializados en salas de control y entornos críticos y de establecer criterios precisos sobre el campo de visualización y la gestión de las distintas fuentes a través de sistemas KVM, que desde el punto de vista de Transporte de Gran Canaria se consideran dos de los elementos clave de la apuesta realizada.
Otro componente relevante del proyecto ha sido la gestión del cambio interno, tanto en herramientas como en forma de trabajar. El paso a DataWall y DeskWall implica una nueva manera de relacionarse con las fuentes de información y de compartir contexto entre operadores, por lo que la fase de adopción tenía un impacto directo en el aprovechamiento real de la inversión. En este sentido, la formación inicial impartida por GESAB se presenta como un factor determinante: “La formación inicial de GESAB ha sido fundamental en la puesta en marcha de los sistemas y servicios asociados”, subraya Francisco Javier Castillejo, del Departamento de Ingeniería de la Autoridad Única del Transporte de Gran Canaria. Esa formación se complementa con un seguimiento cercano y soporte continuo tras la implantación, de manera que se puedan resolver dudas, ajustar configuraciones y mantener la disponibilidad del sistema en un servicio que funciona en régimen 24/7.
Desde el punto de vista del cliente, el impacto del proyecto en la gestión diaria del centro se percibe en varios planos. “LG Electronics España, junto a GESAB, nos ha aportado un producto que nos permite una gestión óptima y de alta calidad”, afirma Francisco Javier Castillejo, que vincula esa valoración no solo con la calidad de imagen, sino también con la capacidad de gestionar mejor los recursos y visualizar la información en un entorno gráfico bien definido. El organismo remarca además que, tras analizar diferentes soluciones tecnológicas, la elección final se inclinó hacia MicroLED porque “la distancia entre píxel de 0,9 ofrece una resolución enormemente alta”, un factor que se ha demostrado crucial para que la información sea visible con calidad para operadores y responsables en las distintas posiciones de la sala.
Principales cambios
Aunque el proyecto se encuentra en una etapa en la que todavía puede seguir evolucionando, desde Transporte de Gran Canaria describen ya un cambio sustancial en la forma de operar.
La transición a un entorno de gestión compartida con un videowall de alta resolución, una arquitectura de señalización dinámica y consolas específicas para misión crítica se traduce en una mejora de la coordinación entre equipos y en una mayor capacidad para concentrar la información relevante en el momento oportuno. La resolución precisa del videowall y la gestión unificada de fuentes permiten que las situaciones operativas en las que se requiere una visión detallada del estado de la red o de una incidencia concreta se aborden con más contexto y menos dispersión de datos, lo que reduce el riesgo de errores vinculados a información incompleta o desagregada.
En el plano más estratégico, la experiencia de Gran Canaria se plantea como un caso de referencia para otras administraciones públicas que estudian inversiones similares en centros de control de transporte, tráfico o emergencias. Los responsables del proyecto apuntan que, más allá de la elección concreta de tecnologías, hay varias lecciones que pueden trasladarse a otros contextos, como la importancia de definir desde el inicio los requisitos de visualización, el diseño con margen de crecimiento y la consideración de la ergonomía como componente central del diseño, no como añadido posterior.
A ello se suma la relevancia de articular colaboraciones sólidas entre fabricantes de tecnología de visualización y especialistas en integración de entornos críticos, tal y como se ha hecho con LG y GESAB en este caso, articulando un modelo que abarca el diseño de la solución, la integración en sala, la puesta en marcha, la formación y el soporte continuo.
Desde su puesta en marcha, el Centro de Control de Movilidad de Gran Canaria se posiciona como una infraestructura preparada para acompañar el crecimiento del sistema de transporte público insular y para integrar, en el futuro, nuevas fuentes de datos y herramientas de gestión que puedan sumarse al ecosistema actual. La combinación de videowall MicroLED de alta definición, plataforma de gestión de señales, consolas adaptadas a misión crítica y un enfoque explícito en la formación de los equipos ofrece a la administración un instrumento con el que trabajar sobre un modelo de transporte en evolución, donde la supervisión centralizada y la capacidad de visualizar con precisión la operación se convierten en elementos estructurales del servicio que se presta al ciudadano.











































