Tendencias en la gestión de datos clínicos

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La gestión de los datos clínicos entra en 2026 en un punto de inflexión que interpela de lleno a los responsables de tecnología e innovación de las administraciones sanitaria.

Con el despliegue progresivo del Espacio Europeo de Datos de Salud (EEDS), llamado a transformar la forma en que se accede, se comparte y se utiliza la información sanitaria en toda la Unión Europea, la compañía Better Care, especializada en captura, gestión y procesamiento de datos clínicos, sitúa este giro en torno a cinco grandes ejes: seguridad y privacidad, interoperabilidad, telemedicina, servicios en la nube y analítica avanzada, configurando el dato clínico como un activo estratégico para la calidad asistencial y la innovación.

En este nuevo escenario, la protección del dato deja de ser un requisito meramente regulatorio para convertirse en un eje de gobernanza y confianza sobre el que se sostiene el resto de la transformación digital. Better Care subraya que, en 2026, las organizaciones que operan con información clínica deberán reforzar sus capacidades de ciberseguridad, su modelo de gobierno del dato y su cumplimiento normativo, con referencias explícitas al Esquema Nacional de Seguridad y a estándares internacionales como ISO 27001 para seguridad de la información e ISO 27701 para privacidad.

Para los equipos de TI públicos, esto implica consolidar arquitecturas y procesos que aseguren confidencialidad, trazabilidad y resiliencia frente a ciberataques, errores operativos o usos indebidos de la información, en un entorno de intercambio masivo de datos entre entornos locales, regionales, nacionales y europeos.

La continuidad asistencial y la interoperabilidad entre sistemas se presentan como otro de los grandes vectores de cambio, con impacto directo en las hojas de ruta de las infraestructuras sanitarias públicas. Better Care anticipa una aceleración del intercambio estandarizado y seguro de datos clínicos entre organizaciones y niveles asistenciales, lo que exige conectar de forma centralizada los datos biomédicos generados por el paciente en cualquier punto de su ruta asistencial, con independencia de los equipamientos o sistemas de captación utilizados.

Para las administraciones, este enfoque obliga a evolucionar desde entornos fragmentados hacia plataformas capaces de integrar información procedente de urgencias, hospitalización, atención primaria o dispositivos de monitorización, garantizando coherencia semántica, calidad del dato y acceso seguro por parte de los profesionales.

La telemedicina deja de ser una respuesta coyuntural para integrarse de forma estructural en los modelos asistenciales, con implicaciones organizativas y tecnológicas de calado. Según Better Care, en 2026 se consolidará la atención remota, el seguimiento de pacientes y la continuidad asistencial más allá de los muros del hospital, permitiendo monitorizar a la persona en cualquier punto de su ruta asistencial: desde el transporte urgente y el ingreso hospitalario hasta el domicilio.

Esta integración también se extiende a la conexión entre centros hospitalarios, de manera que los equipos clínicos puedan consultar en tiempo real constantes vitales y otros datos clínicos y farmacológicos relevantes, lo que demanda infraestructuras de comunicaciones robustas, soluciones interoperables y marcos claros de acceso y uso de la información en el sector público.

La computación en la nube se consolida como infraestructura clave para soportar este nuevo ecosistema de datos, combinando escalabilidad, capacidad de innovación y cumplimiento normativo. Better Care destaca que el cloud permite despliegues prácticamente instantáneos, reduce la necesidad de infraestructuras físicas en los propios centros hospitalarios y conlleva ahorros de espacio y costes, un argumento relevante para servicios de salud sometidos a presión presupuestaria.

Para las administraciones, la cuestión ya no es solo migrar a la nube, sino hacerlo sobre modelos que compatibilicen la flexibilidad tecnológica con los requisitos de seguridad, soberanía del dato y alineamiento con la regulación nacional y europea.

El quinto pilar que perfila el mapa de 2026 es la analítica de datos y el desarrollo de algoritmos avanzados aplicados a la salud. Better Care apunta que los avances en gestión y análisis de datos permitirán un salto significativo en investigación y en la construcción de modelos predictivos, al tiempo que reforzarán las bases de datos institucionales necesarias para crear algoritmos cada vez más complejos y precisos.

En el ámbito público, esta capacidad de explotación del dato clínico se perfila como una palanca para anticipar riesgos, optimizar recursos y apoyar la toma de decisiones clínicas y de gestión, siempre bajo un modelo de gobernanza que asegure que la innovación algorítmica se desarrolla sobre fundamentos éticos, de transparencia y de protección de la privacidad.


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