Jesús Herrero, director general de Red.es: “Los proyectos no son de la administración: son de la gente y del impacto que quieren generar”

Jesus Herrero director general de Red.es
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Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Carlos III de Madrid, además de Máster en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política por la Universidad Camilo José Cela, Jesús Herrero es el actual director general de Red.es tras una larga carrera profesional en la gestión pública, liderando y coordinando equipos de trabajo vinculados al ámbito de la transformación digital. Durante el encuentro de AMETIC en Santander, Herrero recibe a ByTIC para comprobar que, como él mismo asegura, “la administración ya no cierra a las 3” puesto que el reto es “estar cerca del ciudadano 24/7”.

¿Qué balance haces de estos tres años? ¿Es más corto el balance o lo que te queda por hacer en este año que se supone que resta de legislatura?

Estos tres años han sido muy intensos. Estos tres años han sido espectaculares. Lo que creo que queda por hacer es mucho más que lo que he hecho. Yo creo que eso está clarísimo. Pero también creo que esto va de una carrera de relevos; es una historia por continuar. Estos tres años han sido súper intensos. Hemos concentrado cerca de 3.060 del Plan de Recuperación. Estamos poniendo en marcha cerca de otros 500 de fondos FEDER. Nos quedan otros 600 o así que todavía he de diseñar y lanzar. Ha sido una época en la que, además, creo que hemos confluido tanto la entidad como yo, personalmente, en una historia que nos va a cambiar para siempre.

Hemos ganado en gente que nos ha puesto en valor; hemos llegado a personas que no nos imaginaríamos; gente que ha disfrutado de experiencias que les han cambiado con nosotros. Y eso es fantástico. También gente que nos ha criticado y que nos hace mejorar cada día. Para mí, estos tres años… no sé si me habrán quitado años de vida en el futuro, pero me los han dado de otra manera. Si tengo que quedarme entre lo que he hecho y lo que queda por hacer, creo que la hazaña por hacer es mucho mayor.

Pero en lo que yo he hecho, lo he dado todo.

Red.es es una de las administraciones que más habéis cumplido con la ejecución de los presupuestos que tenéis. ¿Cómo se consigue y qué recomendaciones darías a otros responsables de administraciones para lograr algo así?

¿Cómo se consigue? Teniendo equipos excelentes. Ahí sí que Red.es contaba con una ventaja: todo su modelo de gestión gira en torno a los fondos europeos. Red.es tiene una cultura histórica de gestión de Fondo Social Europeo, de Fondo de Cohesión y de FEDER. Si le preguntas a la gente de la Dirección General de Fondos de Hacienda, dicen que es un alumno con nota, que ya venía con una base sólida y ha tenido gente que le ha dado la capacidad de crecer en escala. Antes gestionábamos 10 y, en un año…

Para la entidad, el año anterior al que yo llegué fueron 364. El primer año que culminé —entré en noviembre— fueron 1.360 aproximadamente. Lo que nos ha dado es escala, y eso ha sido gracias a que los perfiles se lo creen, escuchan y aprenden. Y hay otra cosa que muchas administraciones tienen que incorporar: los proyectos no son tuyos; los proyectos son de la gente y del impacto que quieren generar. Estar en permanente evaluación fortalece la capacidad de adaptarte.

De integrar ámbitos de mejora y de hacer que los programas cada día tengan más capilaridad y mejor solución. El consejo: que escuchen a quien quieren llegar. Esa es la clave, porque siempre juntos se hacen las cosas mejor; no para compartir el error, pero sí el aprendizaje.

Decías que vivís mucho de los fondos europeos. Ahora que empiezan a llegar a su fin, ¿cómo os planteáis esta nueva etapa?

Ahora mismo, como te decía, se han cerrado del Plan de Recuperación 3.060, pero fondos FEDER son 1.100. Tenemos que seguir inyectando recursos a la economía. El ministro anunciaba el lunes la resolución de las convocatorias de RecIA, que son 150 y van a llegar a 300 proyectos de desarrollo de inteligencia artificial, cerca del 80% PYMES de nuestro país. RDIA Salud son 50 que van a llegar a 72 empresas que harán inteligencia artificial aplicada a la salud. Tenemos por resolver todavía el proyecto de Smart Economy para corporaciones municipales.

Tenemos una convocatoria pendiente de salir de tecnologías duales. No paramos. Otros se hacen la pregunta de “¿y ahora qué?”. Nosotros decimos: todavía queda plancha. Hay que seguir trabajando y viendo. Lo bueno es que hemos aprendido y ya los programas los gestionamos de otra manera, los hacemos de otra manera e incorporamos tecnología, que para las administraciones es clave a la hora de hacer programas que lleguen a la gente. Nos queda mucho y nos estamos preparando para el nuevo marco financiero plurianual.

Además, creo que, como tú bien sabes, la lógica no va a ser por hitos de facturación, sino por hitos de impacto. Creo que somos el sitio correcto para que puedan llegar fondos y recursos, y nosotros distribuirlos por todo el territorio.

En Red.es apoyáis la digitalización tanto del sector privado como del sector público. ¿Cómo ves esa dualidad? ¿Están más o menos parejos? ¿La administración ha avanzado mucho? ¿Le queda mucho por avanzar?

Ahí lo sabes tú mejor que yo. El informe de la Década Digital habla de la administración digital y España está entre los países de punta de la Unión Europea. En cuanto a uso de servicios digitales también. Lo bueno de Red.es es que su gente lo ha visto todo: el proyecto de la receta electrónica pasó por aquí; antes era el papel con la letra inteligible, ya no “sabemos” que la letra del médico es mala porque tenemos la receta en el móvil. El despliegue de redes de fibra óptica para los colegios también lo hizo la entidad.

Ahora estamos con un proyecto de 2.230 para incorporar inteligencia artificial en atención primaria y hospitalaria. Yo creo que no es tanto privado o público. La gran empresa privada tiene una posición privilegiada; la pequeña y mediana, más compleja; y el autónomo, pobre, porque hay que acompañarle: no puede perder el ojo de la caja todo el día y no se puede plantear optimizaciones sin apoyo.

Ahí tenemos que estar muy presentes. Con los ayuntamientos, por ejemplo, tienen muy consolidados e integrados los elementos de gestión: viven de lo que dan al ciudadano y sufren cuando no se lo dan; les llaman a la puerta. Sus proyectos son muy maduros porque los tienen en la cabeza, y tú integras piezas, mejoras o aportas cómo lo harías tú. En otros servicios, la lógica es distinta: eres tú quien aporta el “no, hay que hacerlo así; esta es la parte que te va a fallar”.

Nos queda por hacer en ambos ámbitos. Las posibilidades de la tecnología son infinitas y el trabajo de la administración también. Yo les digo mucho a los míos: cuando hablamos de incorporar tecnología, estos problemas ya se han solucionado; lo bueno es que podemos hacer zoom todo lo que queramos. Ojalá podamos solucionar problemas de individuos concretos porque tengamos la información, la capacidad y los recursos para hacerlo.

Por eso nuestra tarea tiende a infinito. La gente tiene problemas 24 horas al día, 7 días a la semana, y gracias a los dispositivos electrónicos y digitales nosotros podemos estar a su lado 24/7. Eso es lo que tenemos que hacer. Creo que ahora es muy así.

También hemos hablado con el CDTI para aprender de cómo llevan los proyectos de concurrencia competitiva en inteligencia artificial —son expertos—, y ellos han hablado con nosotros para ver cómo pueden automatizar procesos. Con ICEX sabemos que el mundo es global y que nuestras cosas ya no son solo de aquí. Tenemos programas de SAFI en los que trabajamos. La gente que trabaja con Red.es se alegra y le gusta. Lo malo es cuando llega algún requerimiento porque alguien no ha hecho algo correcto y eso supone un problema. Pero cuando intentamos con humildad incorporar lo que no sabemos y aportar lo que sí conocemos, es positivo. Red.es ha trabajado con mucha gente.

Por ejemplo, ahora hay convocatorias en territorios con una mayoría de un color político diferente al de la entidad, y nadie ve un color político: ve un instrumento, un apoyo, una entidad confiable. Eso es muy positivo.

¿Cómo funcionáis a la hora de elaborar los programas?

En esta etapa mía hemos confluido muchos elementos. Yo fui director de gabinete de la Secretaría de Estado y parte del Consejo de Administración de Red.es, por lo que había integrado a Red.es mucho antes de llegar a la entidad. Para mí, Albert Martínez, La Cabra —que era subdirector—, era alguien fundamental en el objetivo estratégico y en la visión que tenía la Secretaría de Estado. Lo conocía y conocía los programas porque ellos han sido nuestra salvación. Muchas veces digo que soy director de Red.es por el karma.

No por Carme Artigas —que fue la que me trajo—, sino por el karma: yo era director de gabinete y, con la Secretaría de Estado, mandamos 3.000 millones a Red.es para que los ejecutase porque teníamos absoluta confianza. Y mi sorpresa ha sido que, después de dos años, al que le toca sacar esos proyectos adelante aquí es a mí. En mi pecado llevo la penitencia. Tenemos una interlocución fantástica con la Secretaría de Estado y debemos reivindicar que Red.es es un instrumento de la administración: la herramienta de ejecución. Red.es no es quien aprieta los martillos; Red.es es donde está el conocimiento.

Después de nuestras experiencias y de una comunicación permanente con el Ministerio y la Secretaría, decimos dónde hay ámbitos de mejora, dónde puede haber trabajo, y alineamos planteamientos. Ellos establecen criterios estratégicos que compartimos, discutimos, priorizamos y optimizamos. A partir de ahí, comienza la maquinaria: hablo con el equipo directivo, les vendo lo que creo que debemos hacer e intento convencerles.

Ellos lo integran y le dan una vuelta para que sea posible. Estamos en permanente diálogo: si es una historia de ciudades inteligentes, hablamos con el grupo de ciudades inteligentes de AMETIC, con la FEMP, con la RECI, con todos los actores que pueden tener conocimiento. Si es para empresas, con CEOE, Cepyme, AMETIC, Digitales. Proyectamos con gente que conoce, con quienes ya han pasado por nuestros programas, y vemos cómo llegar de la mejor manera y qué podemos hacer. Intentamos contribuir en el planteamiento estratégico y luego dialogar para poder hacer proyectos que funcionen.

¿Cuál dirías que es el principal reto que se enfrenta a los directores de Tecnología e Innovación en la administración pública en estos momentos?

Si me pongo metafórico o metafísico: la administración pública tiene que entender que ya no cierra a las 3 de la tarde. La gente necesita sentir a sus instituciones, a sus representantes y a los servidores públicos cerca, porque tiene problemas permanentemente: retos con sus hijos, con su futuro laboral; no sabe qué va a pasar con su empresa. La administración tiene una enorme oportunidad de estar cerquita; el principal reto es tener la ambición de estarlo.

La tecnología nos ha permitido llegar a más de 90.000 empresas gracias al Kit Digital. Gracias a la tecnología —porque el 80% de esas subvenciones se han concedido o denegado mediante procesos automáticos— podemos pagar Kit Consulting: el proceso que tardaba 9 horas en evaluar un proyecto, ahora en 50 minutos lo podemos tener. Liberar a la gente de ese trabajo —antes había torres de papeles encima de la mesa— permite estar atentos, escuchando y con las pilas puestas. La administración tiene que redimensionarse e integrar los problemas de la gente como propios. No creo que vaya a ser muy peor; no lo creo.

Se habla mucho de que la automatización y la inteligencia artificial impactarán en el empleo: destrucción temporal de puestos, pero también posibilidad de enfocarnos en el valor añadido y no en tareas repetitivas. Desde fuera, parece que hay mucho trabajo repetitivo en la administración. ¿Cómo lo ves?

Ese es el cambio. La cuestión pasa por ahí. Hay perfiles espectaculares en la administración, pero el verdadero reto está ahí. La administración tiene una tarea que tiende a infinito. Es impensable imaginar una administración que llegue a todos los problemas de los que se tiene que ocupar si no incorporamos tecnología. Esa parte de los que no llegamos se va a ir reduciendo porque podremos estar más atentos, gestionar recursos de manera más eficiente, ser más quirúrgicos con lo que se necesita, aprender de lo que sale bien y reiterarlo, o de lo que no, y descartarlo.

Esa parte de aprendizaje es clave. La otra es cultural. Nos hemos acostumbrado a… y esto es porque yo soy así: cuando vas a cualquier administración te sientas enfrente; deberías sentarte al lado. No voy a que me “sellen”, voy a que me ayuden. Si he venido aquí y he perdido una mañana —preferiría estar en otro sitio—, es porque necesito ayuda y debería ser un lugar que se pone a tu lado. Ese es el reto. Es difícil, complicado; la gente tiene sus problemas, pero tienes que entender y estar allí. Intentar facilitar: en Kit Digital —y en otras subvenciones—, si alguien me tiene que dar los 40 papeles que exige la Ley General de Subvenciones, y yo los tengo al alcance, si usted me autoriza a hacer consultas, le diré cuál falta; en la mayoría de los casos, están todos.

En vez de que tú pierdas dos mañanas, pierdes un cuarto de hora en rellenar el formulario, la solicitud y decir qué quieres pedir. ¿Para qué me pides otra vez el DNI si ya lo tiene Hacienda, la Seguridad Social, Justicia…? ¿Para qué me lo pides?

Nosotros hemos tenido la enorme suerte de que, gracias a convenios con el Ministerio de Hacienda y con la Agencia Tributaria, con el Notariado, con el Registro Mercantil y con la Seguridad Social, podemos hacer estas consultas en tres minutos. Es posible. De hecho, dentro de la Ley 39 o la 40 se establece la obligatoriedad de que la administración no reitere la solicitud de documentación que ya tiene. Todos tenemos que ir hacia ese camino y facilitarnos el trabajo.

Más allá de eso, con los compañeros hablamos de que, cuando salga algo, no podemos dejar de hablar con gente que ya lo ha recibido para decirle que hemos sacado este proyecto: le puede venir bien; es continuidad de lo que ya ha hecho. Son los proyectos en los que tenemos que pensar.

El proyecto que te hubiera gustado culminar y que, por lo que sea, no ha terminado como te gustaría, no ha salido o lo tuviste que echar atrás…

Seguro que ahora mejoraría porque ahora he aprendido —yo, el equipo y la entidad—. Hay uno que vamos a empezar y que, probablemente por tiempo, no vamos a poder terminar: la incorporación de inteligencia artificial en el sistema de salud. Son 2.230. Tenemos ya todos los convenios con las comunidades autónomas firmados; estamos constituyendo las comisiones de seguimiento; a partir de ahí, sacaremos las licitaciones para las implantaciones. Estamos colaborando fantásticamente con el Ministerio de Sanidad.

Ese es el que me gustaría ver terminar. Puede que no lo vea terminar como director —nunca se sabe—; es posible que sí, aún me queda carrete para rato. Pero lo viviré como paciente. Igual que el otro día estaba con mi pareja en su pueblo, vi un telecentro y pude ver Red.es; vivo como ciudadano lo que no he hecho como director. Ese proyecto también lo viviré como ciudadano y me emocionará mucho.

Me hablabas del equipo. Muchas administraciones se quejan de la falta de retención del talento. ¿En Red.es estáis viviendo este problema o tenéis la suerte de que todos se quieren quedar?

Tenemos ese problema. En los últimos años hemos perdido perfiles —muy jugosos— que, por la naturaleza de lo que necesitaba la administración, eran gente no solo técnicamente cualificada, sino con experiencia en gestión de fondos europeos. Muchas entidades del propio sector público han atraído talento de nuestra entidad. Es verdad que tenemos condiciones muy positivas: teletrabajo muy normalizado, beneficios, acompañamiento. Intentamos generar una estructura y un sitio en el que te guste trabajar. No somos de los sitios del sector público donde mejor se paga —ahí trabajamos—.

Pero me quedo con los que se quedan. Gente que estoy seguro de que ha tenido ofertas —soy conocedor—. Red.es tiene una cosa —que puedes preguntar a toda la gente—: es un mosquito que, si te pica, es difícil quitártelo porque ves crecer proyectos que tú solo no hubieras visto en la vida y en los que puedes trabajar. Y en Red.es nunca haces lo mismo mucho tiempo, porque cambiamos mucho de proyectos: digitalización de la justicia; repartimos más de medio millón de equipos cuando llegó la pandemia con todas las comunidades autónomas; pusimos fibra óptica en los colegios; metimos la receta electrónica; hemos puesto un equipo, un ordenador, en cada hospital en su día; hemos hecho telecentros, oficinas… Siempre estás cambiando de proyecto. Si eres un profesional inquieto, es muy estimulante.

Siempre lo digo: a mí me encantaría trabajar en Red.es. Si pudiera, me quedaría a trabajar como técnico y como personal laboral de la entidad toda mi vida.

No creo que sea un robo de talento al final. Todos contribuimos a la misma hucha. Si le va bien a, por no decir algo, Segittur, ICEX, CDTI, me va bien a mí, porque todos remamos en la misma dirección. La administración adolece un poco de creer que cada uno va a lo suyo, cuando confluimos en que nuestro impacto debe mejorar la sociedad, la economía y el país. Si ellos se llevan a fantásticos profesionales, me duele —no veas—, pero en el fondo pienso que harán un gran servicio en otro sitio. Hace falta una transformación profunda de la administración y entidades como las mencionadas —y otras— tienen que dar un paso al frente. Ciertos agentes del sector público se han consolidado como gestores de fondos, de convocatorias y de relación con sectores y ciudadanía: hay que ponerlos al frente, dotarlos presupuestariamente, con recursos, y darles el dinero que finalmente ejecutan.

¿Qué les dirías, pedirías o recomendarías a directores de tecnología e innovación en administración pública?

Yo soy más de pedir consejo que de darlo, porque me queda mucho por aprender. Cuando se planteen un proyecto de tecnología: si no va a acabar en mejorar a la gente —si solo les va a mejorar a ellos el trabajo—, no es un buen proyecto. Esto tiene que liberar manos para tener más contacto con la ciudadanía, más contacto con los sectores y poder volver a presentar lo siguiente. La tecnología nos tiene que acercar a la gente. Para poner contestadores entre el ciudadano y la administración no nos hace falta tecnología, perdóname.


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