Lola Rebollo, Head of Public Sector de Cloudera: «El mayor reto es acabar con la fragmentación»

Lola Rebollo, actual responsable de sector público en Cloudera, tiene una dilatada experiencia en el sector tecnológico en general y en la aproximación al sector público en particular. Graduada en Ingeniería Electrónica y especializada en semiconductores por la Universidad de Wilkes de Estados Unidos, fue directora para el Sector Público y Ciberseguridad en NEORIS y ha ocupado cargos de responsabilidad en entes públicos como subdirectora de Impulso a la Industria, Talento e I+D en el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) y ha formado parte del Consejo Asesor del Alto Comisionado de España Nación Emprendedora, iniciativa dependiente de Presidencia de Gobierno. En esta entrevista con ByTIC repasa la visión de Cloudera sobre algunos de los asuntos principales que están encima de la mesa de los responsables de tecnología e innovación del sector público.
Entrevista con Lola Rebollo, Head of Public Sector de Cloudera
¿Cómo está posicionada Cloudera actualmente en el mercado español y, en particular, en el ámbito de las administraciones públicas?
Dentro del ecosistema tecnológico de 2026, España ha evolucionado de un papel de adoptante para convertirse en un referente de innovación digital en el sur del continente. Para las Administraciones Públicas, somos un socio clave, ya que permitimos unificar ingestión, procesamiento analítico y gobierno del dato en un único entorno, manteniendo el control y la soberanía de la información crítica de este sector.
Con la llegada de la Ley de IA de la Unión Europea, nuestra tecnología habilita a nuestros clientes a que los datos se usen de forma ética y controlada. Esto es vital para proyectos con impacto social, permitiendo que la administración sea más proactiva y se adelante a lo que necesitan los ciudadanos.
¿De qué manera la evolución hacia modelos basados en datos abiertos y compartidos está influenciando la oferta de Cloudera?
Nuestra oferta ha cambiado para adaptarse a un mundo donde los datos se comparten en lugar de estar aislados. Ya no somos un simple ‘ contenedor’ de datos, sino que ayudamos a crear ecosistemas de colaboración. La clave ahora es la federación: en lugar de mover los datos a una plataforma central, nuestra tecnología va directamente a donde están guardados los datos.
Al facilitar que la administración comparta información con el sector privado de manera segura, ayudamos a que los datos públicos sirvan para crear aplicaciones que mejoren la salud, la movilidad, la eficiencia energética o el transporte.
¿Cuáles son las principales barreras que las administraciones públicas españolas encuentran a la hora de aprovechar sus datos de forma integral?
El mayor reto es acabar con la fragmentación para poder organizar, entender y proteger los datos que están dispersos. En el sector público esto es crítico, ya que se trabaja con información muy sensible y personal de los ciudadanos.
Según nuestro estudio ‘The Data Readiness Index’, solo el 20% de las administraciones públicas tiene sus datos bajo un control total. Los obstáculos principales que impiden usar bien la información son: no saber exactamente dónde están los datos, tener procesos de acceso demasiado complicados y la falta de una cultura interna que valore el uso del dato.
¿Qué propuestas o tecnologías ofrece Cloudera para impulsar una gestión unificada, segura y escalable del dato dentro de organismos públicos?
Cloudera, como única plataforma híbrida de datos e inteligencia artificial, permite alcanzar una interoperabilidad real entre diferentes entornos: on-premise, nube pública, nubes soberanas… Además, integra capacidades avanzadas de gestión, seguridad y gobernanza que permiten mantener el control y la soberanía de la información crítica, garantizando que los datos permanezcan protegidos en todo su ciclo de vida. Nuestra tecnología está sustentada en datos gobernados para impulsar la analítica avanzada e inteligencia artificial.
En un contexto de soberanía digital europea, ¿cómo se gestiona el equilibrio entre cumplimiento normativo, interoperabilidad y uso de soluciones en la nube?
Hoy el debate ya no está en dónde residen los datos, sino en cómo gobernarlos de forma unificada y segura, independientemente del entorno. La soberanía digital, por tanto, va mucho más allá de la ubicación: implica mantener el control sobre la infraestructura, el software, las operaciones y el marco regulatorio que los protege.
La verdadera soberanía digital se define como la capacidad de una organización para mantener el control sobre sus datos, infraestructura y decisiones tecnológicas sin interferencias de gobiernos extranjeros o proveedores externos. Requiere autoridad jurisdiccional, operativa y técnica absoluta sobre todo el ciclo de vida de los datos y la IA.
La estrategia de Cloudera está enfocada en integrar la soberanía a lo largo de todo el ciclo de vida de la IA, desde los datos utilizados para entrenar los modelos hasta los activos generados, garantizando siempre el control por parte de la organización. Para ello, nuestra plataforma está diseñada para abarcar todas las etapas del ciclo de vida de la IA, desde la preparación e integración de datos hasta el desarrollo, el entrenamiento y la implementación de modelos.
¿Qué papel debe jugar la inteligencia artificial en la modernización de los servicios públicos y cómo puede Cloudera ayudar a implementarla de manera responsable?
La inteligencia artificial tiene el potencial de transformar profundamente a las administraciones públicas, optimizando la toma de decisiones y proporcionando mejores servicios al ciudadano. Sin embargo, en este sector, en el que se gestiona información especialmente sensible, no basta con innovar, es imprescindible hacerlo de forma responsable.
Desde Cloudera apostamos por un enfoque de IA privada. Esta estrategia supone desplegar modelos de inteligencia artificial en entornos controlados por las propias organizaciones, donde la seguridad, la privacidad y la soberanía del dato están garantizadas en todo momento.
Para explicar de forma sencilla la diferencia entre los modelos de IA públicos y la IA privada, podemos compararlo con la experiencia en un restaurante. Los modelos de IA públicos serían como un buffet abierto, donde todos los comensales acceden a los diferentes platos y comparten un entorno común. La IA privada, en cambio, se asemeja a un chef que diseña un menú exclusivo para un grupo concreto de personas: selecciona cuidadosamente los ingredientes, adapta cada plato a las necesidades de los comensales y proporciona una experiencia personalizada. Del mismo modo, esta estrategia permite desarrollar modelos ajustados a los objetivos de la organización, manteniendo siempre el control y la confidencialidad de sus datos.
¿Cómo afronta Cloudera los retos de confianza y explicabilidad de la IA en un contexto reglado como el del sector público?
La confianza en la inteligencia artificial empieza por la confianza en los datos. Sin una base de información gobernada, de calidad y segura, no es posible construir modelos fiables ni generar valor real. En el sector público, además, la exigencia es mayor: los ciudadanos necesitan entender cómo se toman las decisiones y qué datos intervienen en ese proceso. Sin transparencia, no hay confianza.
Por ello, resulta imprescindible habilitar canales informativos accesibles y garantizar que siempre exista supervisión humana sobre los sistemas de IA, así como disponer de los mecanismos de control necesarios, para asegurar una actuación correcta por parte de los modelos.
En este sentido, como comentaba anteriormente, Cloudera incorpora herramientas de gobernanza y de linaje del dato que salvaguardan la privacidad y la seguridad de la información se mantengan durante todo su ciclo su vida.
¿Qué ventajas aporta un modelo de “plataforma abierta de datos” frente a otros entornos más cerrados o propietarios?
El principal valor de una plataforma abierta de datos es la flexibilidad. Las plataformas híbridas permiten implementar arquitecturas de forma flexible, tanto on-premise, en la nube, o en entornos híbridos. Esto facilita la movilidad de conjuntos de datos entre entornos según las necesidades de procesamiento o analítica y reduce el riesgo de vendor lock-in.
¿Cómo encaja la ciberseguridad dentro de la propuesta de Cloudera, especialmente ante los crecientes riesgos vinculados a la gestión de datos sensibles ciudadanos?
El enfoque de Cloudera consiste en garantizar que la seguridad esté integrada desde el origen, a través de la estrategia “secure by design”. En este sentido, abordamos la seguridad como un requisito prioritario a través de los siguientes pilares: autentificación, autorización, auditoría y anonimización.
La autentificación se integra con los directorios de cada empresa, por lo que se delega en el elemento correspondiente que valida y devuelve el control a Cloudera. A ello se une la autorización en función de proyectos, grupos o etiquetas semánticas. Junto a estas dos capacidades, realizamos una auditoría que registra todos los componentes que actúan en nuestra plataforma. Y los datos son anonimizados en función del usuario y de las características de la información mediante diferentes técnicas.
Cloudera Shared Data Experience (SDX) es la arquitectura que incorporamos a todas nuestras soluciones para proporcionar esas capacidades de seguridad y gobernanza de la información desde el punto de partida.
¿Podría compartir algún caso de uso concreto donde se haya demostrado el impacto de la analítica avanzada o del machine learning en administraciones públicas?
Un proyecto especialmente relevante es el desarrollado junto al Servicio Madrileño de Salud, que ha supuesto la creación del mayor repositorio de datos sanitarios de Europa. Este proyecto está permitiendo mejorar la atención al paciente, impulsar la investigación y optimizar la gestión sanitaria. Además, tomando como referencia esta iniciativa, Cloudera y la Comunidad de Madrid han creado el Madrid Data & AI Hub, que permite integrar y tratar datos de las distintas consejerías y los organismos del Gobierno autonómico para facilitar su acceso a los ciudadanos y mejorar la toma de decisiones de la administración.
También en el ámbito sanitario destaca el proyecto junto al Servicio Catalán de la Salud para la creación de una plataforma de IA que permite compartir y analizar datos médicos de forma segura entre distintos centros hospitalarios europeos, facilitando diagnósticos más precisos mediante algoritmos aplicados a imágenes médicas históricas.
Otro caso especialmente significativo es el de Metro de Madrid donde gracias a la analítica avanzada y al uso de algoritmos, se pueden reducir aglomeraciones, mejorar el control de aforos durante grandes eventos y avanzar en mantenimiento predictivo, aumentando así la eficiencia del servicio y la experiencia de los usuarios.
A ellos se añade la colaboración con la Agencia Tributaria en la mejora de sus capacidades de procesamiento y análisis de grandes volúmenes de información. Esto ha permitido acelerar el tratamiento de millones de documentos y conjuntos de datos, incorporar modelos analíticos más avanzados y reforzar al mismo tiempo la gobernanza, trazabilidad y seguridad de la información para garantizar el cumplimiento normativo.
¿Cómo imagina Cloudera la administración pública española dentro de cinco años si logra aprovechar plenamente el potencial de los datos?
En Cloudera imaginamos una administración pública española más conectada, donde los datos se conviertan realmente en un activo estratégico para impulsar servicios más eficientes, transparentes y personalizados.
Para ello, será imprescindible disponer de una infraestructura preparada, gobernada y segura, que permita aprovechar plenamente el potencial de la analítica avanzada y la inteligencia artificial para tomar decisiones más estratégicas y alineadas con las necesidades de los ciudadanos, optimizar la gestión de recursos públicos y acelerar la innovación en ámbitos clave como la sanidad, donde la IA puede impulsar avances muy relevantes en investigación y diagnóstico.
Todo ello debe ir acompañado de una apuesta decidida por el talento y la capacitación tecnológica. En este sentido, iniciativas como la convocatoria de 1.700 plazas especializadas en inteligencia artificial, ciberseguridad y ciencia del dato por parte del Ministerio de Transformación Digital y Función Pública representan un paso importante hacia una administración preparada para afrontar los retos del futuro.
¿Qué mensaje les gustaría trasladar a los CIOs y responsables de innovación pública que aún ven la analítica avanzada como un reto más que como una oportunidad?
Para los responsables públicos que contemplan la analítica avanzada con indecisión, la premisa es fundamental: la tecnología ha dejado de ser una barrera para convertirse en el pilar de la gobernanza moderna. Evolucionar del concepto de desafío al de oportunidad trasciende lo económico; es un cambio de mentalidad.
Históricamente, la analítica se entendía como una complicación extra para sistemas ya sobrepasados. No obstante, en este 2026, el paradigma se ha transformado: el peligro real para las instituciones no reside en la adopción de modelos de vanguardia, sino en la persistencia de métodos obsoletos ante una ciudadanía globalmente conectada.
La gran ventaja competitiva es la transición de una gestión reactiva hacia una gestión predictiva. El objetivo no es la acumulación de datos por inercia técnica, sino la capacidad de prever necesidades sanitarias o perfeccionar los sistemas de transporte antes de que impacten negativamente en el usuario.
Ante el temor de que la IA y el Big Data comprometan la soberanía o la privacidad, la realidad demuestra que un esquema de gobierno de datos robusto ofrece una seguridad sin parangón. Actualmente, se puede auditar la trazabilidad de la información bajo los estándares europeos más rigurosos, asegurando que la soberanía institucional permanezca intacta mientras se aprovecha el máximo potencial computacional.
En última instancia, el valor reside en la humanización de la tecnología. La analítica avanzada es el medio para suprimir procesos burocráticos estériles y permitir que el capital humano se enfoque en servicios de alto valor añadido para el ciudadano. En esta era del conocimiento, la verdadera meta es emplear la inteligencia para edificar una administración pública sincronizada con el ritmo de vida actual.







































