Obsolescencia, sobrecostes y la revolución de la IA frenan la renovación del hardware

Muchos de los grandes proyectos de modernización tecnológica que ha acometido la administración pública han estado relacionados, en los últimos años, con la parte más intangible: el software y la nube. Pero todos los sistemas, al final, necesitan hierro para funcionar, tanto de cómputo como de almacenamiento y resiliencia. Sin embargo, y tal y como se constató en un encuentro ejecutivo de ByTIC con el patrocinio de Schneider Electric, la renovación de este hardware no es tarea fácil.
De hecho, el presente de las infraestructuras tecnológicas en la administración pública española está marcado por un panorama de creciente complejidad y urgencia. La necesidad imperante de renovar equipos informáticos, muchos al borde de la obsolescencia, choca de frente con una escalada de precios sin precedentes, la rigidez de los procesos de contratación y la irrupción masiva de la Inteligencia Artificial (IA). Esta «tormenta perfecta», como la describen sus protagonistas, fue el eje central de un debate donde se compartieron experiencias y se buscaron soluciones a un desafío que amenaza con paralizar la modernización del país.
El encuentro reunió a responsables de transformación digital y sistemas de información de diversas administraciones, como Ángel Luis Sánchez, CTO de la Dirección General de Salud Digital de la Comunidad de Madrid; Concepción López, directora de TIC del Congreso de los Diputados; Jon Sarasola, jefe de área de gobierno de la plataforma híbrida de Correos; Antonio Sanz Pulido, responsable de Inspección General en el Ministerio de Hacienda; y Rafael Nuche, de la Subdirección de Transformación Digital de la AMT de Madrid. Meintras, Daniel Coto, Service and Data Center Sales Manager de Schneider Electric, aportó la perspectiva de la industria y el sector privado.
La conversación, de nuevo, mostró que el actual sistema de contratación pública, a juicio de los participantes, no ha sabido adaptarse a la velocidad que impone la tecnología moderna, generando un escenario de máxima incertidumbre.
El laberinto de la contratación
Uno de los primeros y más evidentes obstáculos señalados fue la propia estructura de la Administración. La cuestión central es saber cuál es realmente el principal obstáculo a la hora de renovar el hardware con el que se encuentran las AAPP dio varias respuestas. Por ejemplo, Jon Sarasola, de Correos, fue conciso al señalar que «estando en una empresa que acumula muchos años de pérdidas, la importancia está en la continuidad del servicio».
Sin embargo, el debate rápidamente derivó hacia los modelos de contratación y la rigidez legal. Daniel Coto, desde la industria, comentó que «tenemos modelos de licitación que no son as a service”, mientras que empresas como la suya están preparadas para dar respuesta a estos nuevos escenarios en lso que se va más allá de la mera adquisición de un producto.
La pregunta sobre el pago por uso abrió una caja de pandora. Ángel Luis Sánchez, pionero en este campo en la Sanidad Madrileña, relató su experiencia, asegurando que ha sacado licitaciones de pago por uso, pero “es complejo. Te estoy hablando desde hace más de diez años. Quiero decir que eso es factible, que eso de que la Administración no puede sacar el pago por uso… también es cierto que tuve que ir yo personalmente a hablar con cinco interventores de Consejo de Gobierno. Me tiré cuatro horas explicando el tema y lo entendieron, y eso ya creó precedente».



A pesar de estos avances, un nuevo obstáculo ha surgido con los fondos europeos. Sánchez identificó una contradicción estructural. «El mayor problema que tenemos es: ¿de dónde tienes el dinero? Los dineros de Europa invitan a hacer capítulo 6, es decir, inversión. No invitan a hacer un pago por uso, son para gastar”. Aunque aseguraba que el personalmente apostaría por licitar siempre en pago por uso, reconocía que estas partidas son “cuatro cositas». Rafael Nuche coincidió en este diagnóstico de que «el objetivo de los fondos europeos eran fondos de semilla, fondos de arranque, y el pago por uso entra precisamente en contradicción». La conclusión de Sánchez fue contundente. «Tal y como está ahroa, no está bien planteado desde Europa. Era gente que dice: venga, rapidito y a cerrar».
Concepción López, desde el Congreso de los Diputados, trasladó la problemática al día a día. «El problema que tenemos es la rigidez que nos obliga la ley de contratos y la falta de entendimiento de los órganos de contratación del pago por uso. A nosotros una licitación nos lleva mucho tiempo y les cuesta mucho entender la ley de contratos. Creo que tampoco está pensada para la compra de tecnología». Ilustró esta brecha con ejemplos concretos, asegurando que hace poco le preguntaban qué es un token y por qué comprarlos, “Creo que habría que adaptar la ley de contratos a la tecnología», sentenciaba.
Aunque pueda parecer que esto se debe a la novedad de la Inteligencia Artificial, lo cierto es que, aún a día de hoy, el salto a la nube genera el mismo tipo de fricciones. López describió las preguntas que recibe de los servicios jurídicos: «Vámonos a la nube. ¿Pérdida de control? ¿Pero qué estás comprando? ¿Dónde está? ¿La máquina está aquí? No, la máquina no está aquí. Estas preguntas que te hacen los jurídicos, porque por mucho que tú se lo expliques, ellos agarran la ley y preguntan: ¿dónde encaja esto?».
Antonio Sanz Pulido matizó que el problema no siempre es la ley en sí. «El problema muchas veces no es de la ley, porque la ley tiene cabida y tú la entiendes perfectamente, pero los interventores no son capaces de entenderlo. Estamos confundiendo muchas veces los procedimientos de contratación: no es el procedimiento en sí, sino realmente la gente que tiene que llevar esos procedimientos».
La solución, para Ángel Luis Sánchez, pasa por la formación. «Sinceramente, creo que no es normal que no se reciclen esas personas. Deberían de estar muy alineados con todas las nuevas tecnologías. Tendrían que saber de qué estamos hablando. Antes los interventores se preocupaban principalmente de las obras públicas, pero ahora deberían ponerse un poco las pilas».
Precios disparados, geopolítica e IA
A la rigidez burocrática se suma una escalada de precios sin precedentes que ha convertido la planificación en una misión imposible. Ángel Luis Sánchez describió el cambio radical en el mercado, asegurando que «antes podía pedir presupuestos en noviembre, diciembre, enero, para el año que viene, y me mantenían el precio sin ningún problema. Ahora te dicen: te doy precio hoy por quince días. Pero en quince días es imposible sacar un expediente. Te estás jugando que cuando salga no se presente nadie».
Concepción López compartió la angustia de adjudicar en este clima. «Nosotros sacamos una licitación en diciembre para la ampliación del sistema de la plataforma de performance emergente. Conseguimos adjudicar, pero en el periodo entre la adjudicación y la firma del contrato había temor de que no fueran a mantener los precios», señalaba.
Rafael Nuche explicó la presión técnica que subyace a esta subida de precios incontrolable. «De repente hemos pasado de tener sistemas ociosos a que todo el mundo consulta la IA. Si haces la huella de carbono y de agua de cada petición de IA, te das cuenta de que es brutal. Es lógico que tengan que subir el precio».
Esta «tormenta perfecta», como la definió, se compone de dos factores clave: «La situación geopolítica disminuye la oferta, porque evidentemente hay muchos más riesgos aplicados, y por otro lado, el tema de la IA aumenta la demanda».
Antonio Sanz explicó este cambio de paradigma provocado por la IA asegurando que «ha habido dos pasos. El primero, cuando después de ir a la nube se han visto los costes del pago por uso y todo el mundo ha dicho ‘no puedo pagarlo’. Pero ¿qué ha pasado? Cuando se está en ese proceso de regular, ha venido la IA. La IA lo que te ha dicho es ‘toda la máquina la quiero para mí'». Esta demanda voraz, según Sanz, ha tenido una consecuencia directa, puesto que «las empresas potentísimas han acaparado el mercado de la memoria, el mercado del almacenamiento, el mercado de las tarjetas gráficas, y ahí estamos los demás».
Desde el lado de los proveedores, Daniel Coto confirmó la extrema volatilidad en los precios. «La situación actual es súper compleja. Esto afecta al coste de materias primas y cada día estamos revisando precios con fábricas directamente». Además, añadía que este es un problema no solo para el cliente, sino también para los proprios fabricantes, que ven cómo en sus fábricas “nos dan ofertas para suministros basadas en 15 días, 30 días, ellos no se mojan más. Es muy complicado dar un precio real para dentro de 6 meses. Nosotros ahora mismo no lo estamos haciendo».
El despertar tardío (y la carrera) por la soberanía
La irrupción de la IA ha puesto de manifiesto la alarmante dependencia exterior de Europa. Ángel Luis Sánchez dibujó un panorama geopolítico en el que, según su visión,» había dos espabilados, dos listos. Los chinos, por supuesto, y los americanos. Cuando han despertado los torpes, Europa y el resto del mundo, se han vuelto locos también a comprar de golpe equipamiento brutal para ponerse al día».
Esta carrera contrarreloj ha expuesto una vulnerabilidad estratégica inaceptable. «Ahora mismo llegan otros estados, dan al botón, nos paran todo», advirtió Sánchez, criticando la falta de previsión. La nueva estrategia continental, resumida como «vente a mi nube, que soy europea», es vista como una reacción necesaria, aunque tardía.
Rafael Nuche introdujo otra de las grandes contradicciones europeas, al considerar que «no puedes pretender desarrollar la IA, por un lado, y establecer una política del dato completamente restrictiva por otro. Es un debate en el que no se puede estar en los dos sitios». Esta dicotomía se extiende a la energía, donde la dependencia es igualmente crítica. «Es como la energía», continuó Nuche. «No puedes competir con la energía de decir, oye, voy a energías limpias y todo, y lo único que haces es comprar baterías a China que para fabricarlas están quemando carbón como si no hubiera un mañana».
A pesar de la incertidumbre sobre el alcance final de esta revolución, el consenso es claro en el sentido de que “la IA no lo para nadie. Y es cuestión de tiempo», afirmó con rotundidad Ángel Luis Sánchez. «Yo creo que esto no es una burbuja», añadía.
El apagón como lección no aprendida
Finalmente, se introdujo la referencia al gran apagón nacional del año anterior (ocurrido el 28 de abril de 2025) para preguntar si eventos de este tipo catalizan las renovaciones. La respuesta de Ángel Luis Sánchez fue desoladora al asegurar que «depende de cómo funcionó todo. Al final el problema es que si no llega la sangre al río, lo dejan, miramos para otro lado. Algún organismo que me consta que me han dicho: ‘Oye, ¿quién me puede ayudar a poner en todos los edificios grupos electrógenos porque se nos cayeron todos?’ Pero los que tuvieron suerte, casi mejor que te salga mal que te salga bien».



Antonio Sanz Pulido secundó el diagnóstico con una frase que resume la paradoja: «Yo suelo decir que esfuerzos individuales corrigen defectos estructurales. A veces es mejor que se vaya todo al garete y que se vea la situación a la que estás expuesto».
El debate concluyó con la sensación compartida de estar en el momento más complejo y desafiante de las últimas décadas, un punto de inflexión donde la capacidad de adaptación y la agilidad de la Administración Pública se pondrán a prueba como nunca antes. Como sentenció Concepción López, «cuando la tecnología ha pasado a ser tan imprescindible en los organismos, yo creo que debería ser muchísimo más ágil la contratación y la renovación».







































