Cómo ha sido 2025 en la transformación digital en las AAPP (y previsión para 2026)

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Las administraciones públicas de todo el mundo tienen cada vez más presión para evolucionar ante la aceleración tecnológica. Los cambios demográficos y las demandas de eficiencia son otros de los paradigmas a los que deben responder, según informes recientes de consultoras especializadas.

Deloitte, en su análisis Government Trends 2025, destaca cómo los gobiernos pasan de ajustes presupuestarios a transformar la economía de la entrega de servicios públicos, impulsando eficiencias y mayor valor en sectores como defensa, salud y transporte.

Mientras, VASS Company identifica la modernización como prioridad inevitable, impulsada por avances en IA, cloud y analítica de datos que permiten nuevos modelos de servicio, junto a retos como envejecimiento poblacional, urbanización y restricciones fiscales. Países como Estonia, Singapur y Dinamarca lideran con portales digitales personalizados y votación en línea, demostrando cómo inversiones estratégicas en tecnología y capital humano generan administraciones resilientes.

Transformación digital como eje central

La transformación digital actúa como backbone de los servicios públicos modernos, con gobiernos renovando sistemas legacy para agilizar procesos y mejorar interoperabilidad. Prioridades como automatización de procesos, adopción de cloud y ciberseguridad dominan en las entidades públias de medio mundo, creando entornos líquidos donde los servicios se adaptan fluidamente a necesidades ciudadanas.

Deloitte subraya el uso de herramientas digitales para reducir burocracia como uno de estos denominadores comunes. El objetivo es lograr la mejora continua de procesos, aglo para lo que es necesario llevar a cabo una formación laboral y un “engagement con stakeholders”, optimizando cada etapa de desarrollo de infraestructuras. Además, según la consultora las administraciones públicas no son ajenas a la demanda energética global creciente, por lo que también ellas están respondiendo con inversiones focalizadas en resiliencia energética combinan políticas claras con tecnologías emergentes para seguridad y diversidad de fuentes.

Pero si hay un tema que está encima de la mesa es la inteligencia artificial, especialmente la generativa, llamada a revolucionar tareas repetitivas, toma de decisiones y engagement ciudadano, actuando como facilitador que apoya a empleados públicos en lugar de reemplazarlos. Chatbots y asistentes virtuales gestionan consultas rutinarias, liberando recursos para casos complejos, siempre bajo marcos éticos como el AI Act de la UE que exige responsabilidad y accountability.

Según este informe, el enfoque en el que el ciudadano se pone en el centro está reorganizando la prestación de servicios alrededor de eventos vitales como nacimientos o jubilaciones, con canales omnicanal que integran plataformas digitales, teléfono y atención presencial para accesibilidad universal. Singapur y Dinamarca destacan en portales user-friendly que ofrecen servicios proactivos y multilingües, libres de jerga administrativa.

Gobierno abierto y gestión del talento

La transparencia y participación definen también la tendencia al gobierno abierto, con alianzas como la Open Government Partnership involucrando a más de 75 países en iniciativas contra corrupción y coproducción de políticas vía plataformas digitales y labs de políticas. Canadá y Finlandia ejemplifican con portales abiertos y herramientas como AuroraAI para consultas en línea.

Sin duda, todas las administraciones públicas del mundo se enfrentan a uno de los temas recurrentes en los foros y encuentros que realizamos desde ByTIC: la atracción y retención de talento. Estos informes realizados a nivel mundial aseguran que esta necesidad demanda modelos de RRHH competitivos, con upskilling y reskilling apoyados por IA para perfiles en data science y ciberseguridad. Deloitte subraya la reskilling de millones de trabajadores ante mercados laborales moldeados por tecnologías emergentes, mientras VASS aboga por carreras atractivas que rivalicen con el sector privado.

No en vano, la brecha digital amenaza con agravar desigualdades, dejando atrás comunidades rurales, ancianos y grupos vulnerables sin acceso o alfabetización digital adecuada. Estrategias inclusivas combinan expansión de conectividad con modelos híbridos y formación en literacy digital para garantizar usabilidad universal.

La dependencia de datos para personalización intensifica riesgos de privacidad y ciberataques, demandando gobernanza robusta más allá de medidas técnicas, como GDPR en Europa. Resistencias institucionales, inercias burocráticas y culturas aversas al riesgo requieren liderazgo visionario y gestión del cambio que posicione la innovación como oportunidad profesional.

Balance de 2025

Pero, más allá del panorama mundial, ByTIC ha queriod pulsar de primera mano cómo han cerrado las administraciones públicas en España este 2025. El resumen parece claro: con avances notables en conectividad y ciberseguridad, impulsados por inversiones europeas que han posicionado al país como referente en servicios digitales, aunque desigualdades territoriales y escasez de talento han limitado la uniformidad de estos progresos. Rafael Nuche, director de Tecnología e Innovación de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, subraya que «España ocupa actualmente la segunda posición en materia de servicios públicos digitales gracias a la oportuna aplicación de una estrategia digital por defecto en toda su administración central. Este avance ha permitido desplegar servicios digitales más accesibles y eficientes, con una apuesta decidida por la automatización y la analítica avanzada».

Concha García, profesora de IA y machine learning en la UC3M y especialista en transformación digital de las AAPP, describe el año como uno de consolidación y aceleración, con despliegues en SOC autonómicos y el SOC 5G nacional en ciberseguridad, cobertura de fibra óptica por encima del 95% en hogares y adecuación total del espectro radioeléctrico en 5G. «En materia de IA, más de la mitad de los procedimientos licitados por las administraciones públicas han estado relacionados con esta materia, siendo el RPA robotización el que concentró el mayor presupuesto, mientras que aparecen iniciativas interesantes en la aplicación de agentes de IA tanto para procesos administrativos como operativos», explica García, quien también destaca la estrategia nacional de computación cuántica 2025-2030, acceso a computadores cuánticos en cloud, potenciación de la red SARA y despliegues intensivos de IoT en telemonitorización domiciliaria y gestión urbana inteligente.

Estos hitos en infraestructura se acompañan con el crecimiento del ecosistema tecnológico español, que registró un aumento del 22% con más de 8.580 empresas y 5.010 startups en centros como Madrid y Barcelona, fortaleciendo alianzas público-privadas en proyectos clave, según Nuche. En el ámbito universitario, Andrés Prado, director TIC de la Universidad de Castilla-La Mancha, percibe un nuevo ciclo marcado por la finalización de iniciativas UniDigital financiadas con fondos MRR. «Mi opinión puede estar algo sesgada dado que mi ámbito de actuación se centra en el entorno universitario, pero creo que estamos entrando en un nuevo ciclo, muy relacionado con la situación de los fondos MRR. La actividad en tecnología e innovación ha estado marcada por la finalización de los proyectos derivados del plan UniDigital y de la necesidad de una transición de proyectos a servicios», afirma Prado, evocando su artículo sobre «las rotondas digitales» para ilustrar cómo proyectos interuniversitarios han generado soluciones como credenciales digitales verificables y mejoras en campus virtuales de código abierto, pero chocan ahora contra la falta de sostenibilidad.

Tiscar Lara, subdirectora de Transformación y Comunicación Digital del Instituto Cervantes en Madrid, valora la culminación de fuertes inversiones europeas que han impulsado tecnologías más seguras en infraestructuras y aplicaciones. «2025 ha sido un año en el que se ha culminado una fuerte inversión de fondos europeos en la digitalización de la administración pública española. Este esfuerzo ha permitido la apuesta por tecnologías más seguras e innovadoras tanto en el campo de las infraestructuras como en el de desarrollo de aplicaciones», señala Lara. Angelines Turón, subdirectora general de Tecnologías de la Información y Comunicaciones del SEPE, sitúa estos desarrollos en el cierre del Plan PRTR, que finaliza formalmente a mediados de 2026, con proyectos clave en fase terminal a finales de 2025.

Carmen García Roger, directora de Sistemas y Tecnologías de la Información del Consorcio de Compensación de Seguros, aporta una perspectiva desde la gestión de crisis, dado que para ella el balance de 2024 y 2025 ha estado marcado por la gestión de la DANA, “un episodio que exigió al Consorcio un esfuerzo operativo extraordinario y la activación de capacidades tecnológicas sin precedentes. Durante este periodo, la Dirección de Sistemas y Tecnologías de la Información escaló la infraestructura hasta seis veces para asegurar la continuidad del servicio y responder al incremento excepcional de actividad. A partir de esa experiencia, hemos consolidado una base tecnológica más robusta, eficiente y segura, reforzando la capacidad del CCS para cumplir sus funciones con solvencia ante situaciones de alta demanda».

La inteligencia artificial ha permeado tareas administrativas con asistentes virtuales y análisis predictivo para políticas públicas, mientras cloud y escritorios virtuales han respaldado el trabajo híbrido, aunque Nuche advierte de la persistencia de brechas territoriales, competencias digitales insuficientes en IA y gobernanza, jubilaciones masivas y desafíos en interoperabilidad y protección de datos. García refuerza esta visión al señalar flujos no integrados en la experiencia ciudadana, con requisitos físicos y citas presenciales coexistiendo pese al impulso telemático, y el fracaso en uniformar el 50% de servicios en apps móviles entre autonomías y municipios. Dos tercios de la población ostenta competencias digitales básicas, pero brechas por edad, renta y geografía perduran, junto a una formación avanzada limitada y personal TIC descompensado ante inversiones crecientes desde 2018.

En el sector universitario, Prado describe cómo «iniciativas financiadas por los fondos Unidigital implicaron el desarrollo de un buen número de proyectos interuniversitarios que trataban de aportar soluciones tan demandadas como inexistentes, mejorar plataformas en uso y aplicar tecnologías emergentes a entornos académicos. La mayor parte de estas iniciativas han fructificado en resultados, finalizando los proyectos financiados para su realización, pero careciendo de un entorno que aporte sostenibilidad a esos resultados, realizando la difícil pero necesaria transición de proyecto a servicio». Estos ecosistemas aspiran a mejorar procesos académicos y ciudadanos, pero giran en torno a «rotondas» sin salida sostenible post-MRR.

Ildefonso Vera, gerente de Innovación y Transformación Digital en ISDEFE, sintetiza bien esa sensación de avance con matices cuando afirma que “el balance de 2025 en materia de tecnología e innovación en la Administración Pública española es positivo, pero aún claramente incompleto”. A su juicio, “hemos pasado de los grandes discursos a proyectos muy concretos: el impulso del Plan de Digitalización de las AAPP y el uso intensivo de fondos europeos han permitido modernizar infraestructuras, desplegar nuevos servicios digitales y hacer que muchos trámites sean hoy más simples, más rápidos y más accesibles para la ciudadanía y las empresas que hace apenas unos años”. El salto no se limita a la capa visible del servicio, también afecta a los engranajes internos: “también se percibe un avance relevante en el uso del dato y la interoperabilidad entre organismos, con menos papeles, menos certificados físicos y más intercambio automatizado de información, aunque sigue existiendo una gran disparidad de madurez entre ministerios, comunidades autónomas y entidades locales”.

Perspectivas 2026 de la transformación digital

Visto cómo ha ido 2025, es buen momento para intentar averiguar por dónde puede ir el próximo año, de manera que se puedan identificar las principales necesidades.

Las expectativas para 2026 se articulan en torno a una idea recurrente: consolidar lo construido, llevar a producción lo aprendido en pilotos y medir de forma tangible el impacto en la vida de ciudadanos y empleados públicos. Vera habla de “una visión de continuidad ambiciosa” y sostiene que “si 2025 ha sido el año de los grandes pilotos y de la exploración intensiva de nuevas tecnologías —especialmente en materia de datos e inteligencia artificial—, 2026 debería ser el año en el que muchas de esas iniciativas den el salto a producción, se integren en los procesos nucleares de la Administración y se evalúen con indicadores claros de eficiencia, calidad de servicio y satisfacción del usuario”. Su horizonte pasa por “una Administración más proactiva en el uso del dato, con capacidades analíticas y de IA incorporadas de forma natural en la toma de decisiones, en la gestión de ayudas y subvenciones, en la inspección y el control, o en la planificación de políticas públicas”.

La Agenda España Digital 2026, con 10 ejes y 50 medidas, orienta el próximo ejercicio hacia conectividad universal 5G, digitalización total de servicios, automatización del 50% de trámites, 80% de ciudadanía con competencias básicas y 75% de empresas adoptando IA, big data y cloud. Más de la mitad de CIO públicos anticipan incrementos presupuestarios en ciberseguridad, IA generativa y cloud, según Gartner, enfocados en experiencia ciudadana y productividad interna, detalla García.

Nuche enumera proyectos como PERTEs y Retech en salud, justicia y empleo, GobTechLab y AESIA para IA ética, impulsando interoperabilidad, datos abiertos, atracción de talento, ciberseguridad y servicios proactivos. «Para 2026, la hoja de ruta es clara: infraestructuras, IA, ciberseguridad, datos y formación serán los ejes para una administración más eficiente, inclusiva y sostenible», proyecta. Iniciativas gubernamentales incluyen ventanilla única con IA conversacional y expansión de GovTechLab; en Madrid, 534 millones para EficiencIA (automatizando 90% de procedimientos en cinco minutos), salud digital, ciberseguridad y puestos inteligentes, con capacitaciones avanzadas.

Lara anticipa el cambio más profundo en proyectos tractores. «2026 será un año en el que se producirá el cambio más sustancial de los proyectos tractores de digitalización que se han llevado a cabo en la Administración. Esto requiere la consolidación de nuevas formas de trabajo de acuerdo a las nuevas tecnologías, tanto desde el punto de vista operativo de los nuevos servicios como también de la gestión estratégica de los nuevos sistemas. Por otro lado, también cabe esperar la puesta en marcha de protocolos y sistemas específicos de inteligencia artificial adaptados a las necesidades de la administración pública».

Mientras, Prado espera la sostenibilidad para UniDigital vía RedIRIS, con NISUE para interoperabilidad en expedientes y acceso universitario, Blockchain Blue alineada a EBSI europea para credenciales, y PLATICA para ciencia abierta. «En relación con lo anterior, mi esperanza más realizable es que el grupo de proyectos financiados a través de UniDigital que se canalizaron a través de RedIRIS finalicen con un modelo de sostenibilidad que al menos ya tiene un punto de partida el propio despliegue de los proyectos a través de la propia RedIRIS», sostiene, aspirando a que RedIRIS se erija en prestadora de servicios comunes académicos y científicos, como en otros países europeos.

García insiste en que el año que viene estará marcado por necesidades como resolver brechas de talento con capacitaciones en ciberseguridad, IA y datos, coherencia territorial coordinando autonomías y locales, y eficiencia ejecutiva agilizando contratación y ejecución presupuestaria. García Roger mantiene el pulso en resiliencia. «En 2026 continuaremos desplegando las líneas estratégicas del Plan de Acción Trienal de la empresa, con especial atención a la mejora de la atención al asegurado, la resiliencia ante grandes siniestralidades y el fortalecimiento de la seguridad y el cumplimiento. Todas las iniciativas mantienen un enfoque prudente, eficiente y plenamente alineado con los objetivos institucionales del CCS». Si estos retos se gestionan con acierto, la administración que hoy se percibe como “positiva pero incompleta”, en palabras de Vera, puede acercarse a ese horizonte que muchos de los entrevistados comparten: una administración más abierta, más colaborativa y capaz de anticipar, y no solo reaccionar, a las necesidades de la sociedad.

Por su parte, Turón advierte de que el año que viene llegará con ciertas complejidades. «El 2026 va a ser un año complejo para toda la AAPP en tanto en cuanto los fondos de modernización ya desaparecen y el ordinario se mantiene muy escueto por lo que la mayor parte de los organismos va a sufrir un parón hasta que se encuentren nuevas vías de financiación, visto que no parece que los PGE vayan a ser aprobados por lo que se mantienen los anteriores, insuficientes para continuar la línea de modernización de las administraciones». VASS proyecta upskilling para talento, plataformas participativas y ética en IA, mientras Deloitte aboga por red tape mínima y reskilling masivo en sectores clave.

La colaboración público-privada y europea como EBSI potenciarán interoperabilidad, con labs supervisando IA segura y Madrid liderando en trámites exprés. Inversiones pasadas demandan ejecución alineada a restricciones, navegando hacia servicios proactivos y gobernanza robusta de datos en un marco de sostenibilidad digital que integre huella ambiental reducida.


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