“La innovación pública no se construye solo a través de grandes contratos” Carolina Rodríguez, consejera delegada de ENISA

Carolina Rodríguez es, desde julio de 2025, la consejera delegada de Enisa, la empresa pública dependiente del Ministerio de Industria y Turismo especializada en financiar pymes y startups innovadoras en España, siendo la segunda mujer en ocupar la dirección de la entidad y una de las voces de referencia del ecosistema emprendedor español. Bajo su impulso, Enisa refuerza su papel como instrumento público clave para el emprendimiento innovador, combinando financiación participativa sin avales con servicios de acompañamiento y certificación oficial de startups.
Licenciada en Derecho por la Universidad de Vigo y especialista en Dirección y Gestión de Comercio Exterior, su carrera ha estado siempre ligada al sector público y al apoyo al tejido empresarial. Antes de asumir la dirección de Enisa, trabajó en ICEX e Invest in Spain en atracción de inversión internacional, y desde 2013 ha desarrollado distintas responsabilidades en Enisa en coordinación, relaciones institucionales y promoción del emprendimiento innovador.
Entrevista con Carolina Rodríguez, consejera delegada de ENISA
Como CEO de Enisa desde julio de 2025, ¿cómo define el rol actual de la entidad pública en el apoyo a startups innovadoras y qué impacto tiene esto en la transformación digital de las AAPP españolas?
Como apasionante y profundamente estratégico. Puede que esta definición suene muy emocional, pero refleja bien la esencia de Enisa: una entidad pública que apuesta por el talento emprendedor de este país, por proyectos y empresas que no solo innovan, sino que transforman el territorio, generan impacto económico y aportan soluciones con vocación global.
Con orgullo puedo afirmar que hoy Enisa actúa como motor público de la innovación empresarial en España. Al financiar startups sin exigir avales estamos fortaleciendo un ecosistema que no solo impulsa el crecimiento económico, sino que alimenta al propio sector público de las soluciones digitales que necesita para modernizarse. Nuestro impacto en la digitalización de las Administraciones Públicas es indirecto, pero determinante: sin startups ni pymes innovadoras, no hay Administración innovadora.
Con el nuevo fondo FEPYME activado en 2025, ¿qué prioridades establece Enisa para canalizar préstamos participativos hacia proyectos tecnológicos que beneficien directamente al sector público?
Enisa orienta su financiación a pymes y startups con capacidad real de transformación social y económica, y eso incluye de forma natural a la Administración pública. Nuestros préstamos participativos llegan a empresas que desarrollan tecnologías con aplicación directa en las Administraciones Públicas, como la Inteligencia Artificial para la automatización administrativa (gestión documental, tramitación inteligente o chatbots públicos), ciberseguridad para la protección de infraestructuras críticas y datos de la ciudadanía, o analítica avanzada de datos e interoperabilidad para mejorar la toma de decisiones públicas.
¿Qué pueden aprender las Administraciones Públicas de las startups financiadas por Enisa en términos de agilidad, innovación en procesos y adopción de tecnologías como IA o cloud computing?
Estas pueden inspirarse en las startups financiadas por Enisa para avanzar hacia modelos más ágiles, digitales y centradas en la ciudadanía. La clave no es replicar su estructura, sino adoptar sus principios de trabajo: experimentación, toma de decisiones basada en datos, uso inteligente de la tecnología y mejora continua de los servicios públicos.
¿Cómo ve la relación actual entre Enisa, startups innovadoras y entidades públicas, y qué ejemplos concretos de colaboraciones exitosas destacaría para inspirar a responsables de innovación en otras entidades públicas?
La relación entre Enisa, las pymes y startups y las Administraciones Públicas se puede definir como un auténtico triángulo virtuoso: desde lo público, financiamos la innovación, las startups la desarrollan y las Administraciones la adoptan para mejorar la vida de la ciudadanía. Casos de éxito como Irisbond, cuya tecnología de control por mirada se ha integrado en servicios públicos para personas con discapacidad o como Gove, que trabaja para una digitalización de la Administración que impacte positivamente en la vida de las personas, demuestran que esta colaboración es posible, escalable y replicable en cualquier nivel de la Administración.
Desde la perspectiva de Enisa, ¿cuáles son los principales obstáculos que enfrentan las AAPP al colaborar con startups y cómo pueden superarlos?
Identificaría dos grandes obstáculos. Por un lado, las limitaciones presupuestarias y administrativas, que a veces dificultan la colaboración. Por otro, incluso cuando existe presupuesto, los marcos normativos y los sistemas heredados pueden dificultar la puesta en marcha de pilotos con soluciones modernas basadas en APIs, cloud o IA. El resultado es que la implantación de soluciones innovadoras se vuelve lenta o costosa. La solución pasa por combinar voluntad política, equipos técnicos preparados y mecanismos de contratación más flexibles y adaptados a la innovación.
Enisa ha financiado más de 8400 empresas con préstamos de 25.000 a 1,5 millones de euros sin garantías; ¿se sigue algún criterio para seleccionar proyectos con potencial de aplicación en servicios públicos digitales?
Seleccionamos todas las solicitudes bajo criterios homogéneos y rigurosos: grado de innovación, escalabilidad del modelo, solidez financiera y capacidad del equipo para ejecutar el plan de negocio. Estos criterios permiten identificar proyectos que, aunque no nazcan específicamente para el sector público, pueden acabar teniendo un alto potencial de aplicación en servicios públicos digitales.
¿De qué manera programas como APTenisa o la certificación de startups bajo la Ley de Startups facilitan que las AAPP contraten soluciones innovadoras de pymes financiadas por Enisa?
Ambas iniciativas funcionan como un sello de calidad innovadora y de confianza institucional para la ejecución de proyectos públicos. Además, tanto APTenisa como la certificación de empresas emergentes se enmarcan en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (Ley de Startups y Ley Crea y Crece), lo que significa que las empresas beneficiarias trabajan en ámbitos prioritarios para la Administración como digitalización, sostenibilidad, ciencia y tecnología, con un claro valor estratégico.
En el caso de la certificación, ya está siendo criterio puntuable en diversas convocatorias públicas autonómicas y locales. Entre las Administraciones que las han integrado se encuentran la Xunta de Galicia, la Ciudad Autónoma de Ceuta, la Junta de Castilla-La Mancha, y los Ayuntamientos de Valencia, Madrid, La Rioja, Móstoles y Málaga (a través de ProMálaga). A nivel estatal, destaca su incorporación en programas de ICEX España Exportación e Inversiones y de la Cámara de Comercio de España.
¿Qué rol juega Enisa en la soberanía digital y la ciberseguridad de las AAPP mediante el apoyo a startups locales, especialmente ante fondos europeos como el PRTR?
Sin duda el liderazgo en soberanía digital lo ejerce el Ministerio para la Transformación Digital. A partir de ahí, Enisa recoge el testigo que le corresponde desempeñando un papel esencial en el impulso un ecosistema de pymes y startups tecnológicas locales que pueden convertirse en proveedoras estratégicas del Estado, especialmente en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Nuestra función como entidad ejecutora del PRTR y como organismo que refuerza la resiliencia digital europea contribuye a que España reduzca su dependencia de proveedores externos y fortalezca su autonomía tecnológica.
Para una persona que dirige el departamento de Tecnología en una Administración pública con presupuestos limitados, ¿qué pasos concretos recomendaría para integrar startups financiadas por Enisa en sus estrategias de transformación?
Le recomendaría una hoja de ruta muy práctica en cinco pasos: detectar necesidades concretas donde una startup aporte ventaja competitiva, identificar empresas financiadas y certificadas por Enisa, lanzar pilotos mediante contratos menores, evaluar su impacto real; y consolidar lo que funciona a través de una cartera de proveedores innovadores.
¿Cómo imagina Enisa evolucionando su apoyo a la innovación pública en los próximos años, considerando brechas territoriales, de género y la internacionalización de startups?
La imagino aún más excelente y con mayor capacidad de impacto. Como la institución que ha sabido anticiparse y contribuir a cerrar brechas territoriales, de género y de acceso a la innovación. Las empresas que financiamos y certificamos son la mejor evidencia de una política pública que contribuye a impulsar Administraciones más innovadoras, inclusivas y eficientes. Enisa es, en este sentido, espejo de una política pública europea y española de innovación de calidad. Y sí, me apasiona esta empresa.
¿Qué mensaje dirigiría a las y los responsables TIC de AAPP para priorizar la financiación pública como Enisa frente a proveedores tradicionales en licitaciones tecnológicas?
Les diría que la innovación pública no se construye solo a través de grandes contratos, sino con decisiones valientes, informadas y alineadas con el interés general. Priorizar a empresas financiadas con dinero público es fortalecer el ecosistema y ser parte activa del cambio.
Mirando al impacto de Enisa en empleo y crecimiento (más de 1.400 millones movilizados), ¿qué tendencias tecnológicas ve como prioritarias para que las AAPP colaboren con startups en 2026?
Sin duda, la Inteligencia Artificial es una gran aliada de los servicios públicos, junto con la ciberseguridad, la soberanía digital y la interoperabilidad. A ellos se suman las tecnologías para la transición ecológica -como IoT y analítica ambiental-, la salud digital y la coordinación sociosanitaria, así como la identidad digital.















































