“Echamos de menos una mayor inversión en iniciativas disruptivas que conviertan a las ciudades en Smart”

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Mejora en la calidad de vida de los ciudadanos; mayor eficiencia en la prestación de servicios públicos; mayor competitividad económica, reducir el impacto ambiental… Los beneficios de ser una Smart city son numerosos. De ello hablamos con Daniel Vega, secretario técnico de la Red Española de Ciudades Inteligentes

¿Cuáles son las principales responsabilidades que tiene en su cargo?

En mi rol como secretario técnico de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), entre mis principales funciones está la puesta en marcha y dirección, si fuese necesario, de proyectos en el marco de RECI.  La Coordinación, convocatoria, delimitación de líneas de trabajo y de proyectos de los Grupos de Trabajo Técnicos. La propuesta de acciones y planes de trabajo a los órganos de la Red. La colaboración con la Tesorería de la Asociación en la elaboración del Presupuesto anual. La propuesta a la Junta Directiva de modos de patrocinio y la captación de nuevos sponsors. La propuesta de convenios de colaboración con otras organizaciones o redes. Además del impulso de los acuerdos de la Junta Directiva y de la Asamblea General.

Además de esta labor, desde la RECI también fomentamos activamente la difusión de las mejores prácticas entre nuestras ciudades miembros, permitiendo que las experiencias exitosas de unos beneficien a otros que deseen impulsar proyectos similares. Para ello hemos creado un observatorio en nuestra web para que nuestros socios vuelquen sus Buenas Prácticas y tengan una difusión a nivel mundial.

¿Cómo responde a ellas?

En definitiva, para poder responder a mis responsabilidades es necesario la realización de cualquier actuación que permita garantizar el éxito de nuestra RECI. No obstante, una de mis principales actividades consiste en coordinar proyectos destinados a la transformación de nuestras ciudades en ‘Smart Cities’. Actualmente, la RECI cuenta con tres Grupos de Trabajo a través de los cuales canalizamos un total de 16 iniciativas distintas que buscan implementar soluciones tecnológicas innovadoras en ámbitos que abarcan desde la movilidad y las telecomunicaciones hasta la energía, los laboratorios urbanos, la adopción de la tecnología BIM, el Internet de las Cosas (IoT) y la ciberseguridad. Y para ello realizamos un Plan de Trabajo anual desde nuestro comité técnico que elevo a asamblea general de forma anual para conocer la evolución y progreso de las iniciativas desarrolladas por RECI.

En su opinión, ¿qué es lo más difícil de hacer que una localidad se convierta en una Smart city?

Uno de los desafíos más difíciles es la lógica resistencia inicial de muchos actores a la innovación tecnológica. Además de la necesaria concienciación de la ciudadanía, la gestión del cambio juega un papel clave.

A veces echamos de menos una mayor inversión en iniciativas disruptivas que conviertan a las ciudades en Smart porque puede haber cosas “más urgentes”. Otro gran desafío radica en garantizar la inclusión y equidad en la adopción de tecnologías inteligentes. Una localidad se convertirá en una Smart City si hay una buena gobernanza y existe un equilibrio entre proyectos top-down o bottom-up que siempre tengan como foco al ciudadano. Gracias al análisis de los problemas públicos que usan tecnología para solventarlos podremos crear una ciudad inteligente.

¿Cómo se puede empezar a ser una Smart city?

Para nosotros lo más importante es que los actores implicados tengan un compromiso a largo plazo, y que apuesten por ello de manera clara a través de un Plan Estratégico. Cuando existe ese binomio hay muchas iniciativas que ayudan a que una ciudad es inteligente: número de sensores en la vía pública para gestionar el tráfico y el alumbrado de manera eficiente, eficiencia de aplicaciones digitales que mejoran la interacción entre la Administración y los ciudadanos, o gestión de obras públicas a través de la metodología BIM. La RECI es una red abierta y cualquier municipio que quiera ser Smart puede empezar uniéndose y colaborando con otras ciudades con el mismo objetivo. Un principal objetivo de una Smart City debe ser el trabajo en red y el aprendizaje continuo de ciudades que han pasado por esa misma situación.

¿Cuáles serían los aspectos básicos para que una localidad tenga esa consideración?

Algunos aspectos básicos pueden ser la conectividad, la movilidad sostenible, el uso de energías verdes, la ciberseguridad o la participación ciudadana. En realidad, debemos recordar que cualquier servicio público tiene como origen solventar un problema/desafío para mejorar la vida de los ciudadanos o mejorar la experiencia del turista.

¿Hay algún caso de uso que sea especialmente significativo?

Son numerosos, y para ello, gracias al observatorio que hemos lanzado desde nuestra web este año, nuestros socios volcarán sus Buenas Prácticas que serán accesibles a nivel global con la intención de poder ayudar a otros que tengan ese mismo problema público y quieran implementar proyectos de características similares.

¿Lo tienen más fácil las ciudades grandes que las pequeñas? ¿O al revés?

No hay una respuesta definitiva, ya que cada ciudad tiene desafíos y ventajas particulares. Las ciudades grandes pueden tener más recursos, pero también pueden enfrentar desafíos logísticos y de escala. Las ciudades pequeñas pueden ser más ágiles en la adopción de tecnologías, pero pueden tener limitaciones presupuestarias. Además, en España contamos con las Diputaciones que dan servicios de ciudad a municipios pequeños. Por ello desde RECI tenemos una estrategia de Territorio Inteligente para conseguir un progreso de las Entidades Locales con independencia del tamaño.

¿De qué proyecto se siente más orgulloso?

Dado que la divulgación y compartición de conocimiento es nuestro leitmotiv, creo que sería la puesta en marcha dentro de nuestro calendario de actividades del Congreso RECI.

El Congreso de la RECI, nació con el objetivo de reunir a los técnicos de las ciudades y todos los participantes del sector en un espacio de colaboración para poner en común las tendencias, buenas prácticas y retos que presentan las Ciudades Inteligentes. La finalidad del Congreso es lograr la conexión y la participación de todos nuestros asistentes, mediante la creación de dinámicas de colaboración que nos permitan pasar a la acción. Además, le hemos dado un enfoque internacional, contamos con ponentes del más alto nivel y personas expertas en las últimas tendencias en ciudades inteligentes a nivel mundial, que imparten charlas inspiradoras y encabezarán mesas de debate, tanto nacionales como internacionales.

Hemos celebrado dos ediciones, Valencia y Palma, este año se celebra la tercera edición del Congreso en el Auditorio Municipal Joaquín Rodrigo de Las Rozas de Madrid.

Algo que le gustaría poder hacer y que aún no ha logrado

Tenemos una iniciativa nacional que nos gustaría desarrollar al haber alcanzado nuestra primea década de funcionamiento donde los municipios y territorios han ido dando pasos en su proceso de transformación digital. Un ejemplo claro de colaboración entre ciudades inteligentes que abarca de forma plena los espacios de datos es la iniciativa EDINT.

EDINT aspira a ser el Espacio de Datos de las Ciudades Inteligentes. Sería una infraestructura que integraría y pondría en valor los datos generados por las empresas y las entidades locales (EE.LL.).

La rueda de valor de EDINT comenzaría por la información de las EE.LL. y girará hacia las empresas, donde la información será utilizada y enriquecida con nuevos datos. Así, contribuirá a la creación de una data-driven economy.


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