El nuevo término de moda es, sin duda, el metaverso. Tras “acostumbrarnos” a palabras y tecnologías como Blockchain, criptomonedas o Big Data, ahora nos encontramos en la era del pleno desarrollo del metaverso, una nueva realidad inmersiva que está, poco a poco, atrayendo también a la Administración Pública, con ejemplos como el del Gobierno de Navarra.

Como explican desde la escuela de tecnología Ironhack, el metaverso es “un mundo virtual en tres dimensiones alternativo al mundo físico, donde se recrean situaciones reales o ficticias para el disfrute de los usuarios. El desarrollo de este mundo -cuya primera referencia se remonta a 1992, en la novela “Snow Crash” de Neal Stephenson- se basa en dos tecnologías innovadoras: por un lado, la Realidad Aumentada (mejora la realidad, agregando información adicional) y, por otro, la Realidad Virtual (escenas y objetos de “apariencia real”, generados mediante tecnología informática)”.

Se estima, apuntan, que el metaverso supone actualmente una oportunidad de negocio de 500.000 millones de dólares, cifra que alcanzará los 2,5 billones de dólares en 2030 y que esta nueva realidad inmersiva no solo estará centrada en el ocio o los juegos, sino que acabará por abarcar cualquier ámbito: social, cultural, educativo, laboral y empresarial.

Las luces

Son muchas las ventajas o luces que el desarrollo del metaverso podría suponer, según Ironhack; entre ellas, por ejemplo, la mejora de la experiencia del empleado en el teletrabajo: “Desde la pandemia, las empresas han visto que pueden continuar funcionando sin la necesidad de tener a todos sus empleados de forma presencial, lo que ha supuesto un gran cambio en la forma de trabajar, hasta ahora prácticamente impensable. Pero hoy en día, existen numerosas herramientas o posibilidades que facilitan el trabajo en remoto, como el espacio de trabajo en conjunto de forma virtual, ya que esta nueva forma de teletrabajo proporcionará la sensación de estar físicamente en la oficina rodeado de los compañeros y no será necesario estar formalmente vestidos, puesto que los empleados estarán conectados a través de sus avatares”, afirman.

O, cómo no, la generación de nuevos puestos de trabajo, asociados al desarrollo de las tecnologías que hacen posible el metaverso.

Pero, como todas las luces, esta nueva realidad inmersiva, también tiene sus sombras y, desde Ironhack, advierten de los riesgos que este nuevo escenario podría suponer.

Las sombras

En primer lugar, señalan, a medida que el metaverso vaya desarrollándose y expandiéndose, la ciberseguridad deberá ser cada vez más avanzada y sofisticada, debido a los riesgos a los riesgos derivados de las interacciones en este mundo virtual como son el robo de datos ya que, además de los monederos virtuales de blockchain, este nuevo mundo virtual aumentará el número de lugares que pueden sufrir ataques, sobre todo a medida que crezca su popularidad.

Pero desde la escuela también apuntan como riesgo el aumento de la ciberadicción que podría potenciarse de forma exponencial con el metaverso o el abuso físico en el mundo virtual. Y es que, en el caso de que alguien agrediera sexualmente dentro del metaverso a otra persona, seguiría siendo un delito igualmente, pero ¿a quién o a dónde hay que dirigirse? “A día de hoy, no hay ninguna ley que penalice este tipo de comportamiento, por lo que las autoridades deberán estudiar qué límites establecer para proteger a los usuarios y que el metaverso sea un lugar seguro”, afirman.

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